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9 de septiembre de 2013

Conocimiento y saber: el final de la "cultura dominante"

Por Luis Gregorio Sosa Grajales*
La idea de que el conocimiento es algo exclusivo de contenidos o medios académicos se encuentra en crisis. Hoy por hoy, una amplia variedad de libros, filmes, canciones, historietas, e incluso otras expresiones de la cultura popular electrónica (como los llamados memes de internet) ofrecen a los profesores una infinidad de recursos, ejemplos y analogías que pueden utilizarse para reforzar o complementar los aprendizajes de los estudiantes. Sin embargo, es notorio que aún persiste un rechazo desde la academia por utilizar (en las aulas) otros tipos de saber y conocimiento. La razón de esto: desconocimiento y esnobismo.
La modernidad y su lógica de progreso están fundadas en el cientificismo lógico. Como resultado de estos procesos, la escuela del siglo XX sólo consideró como válido y “real” al conocimiento que provenía de la ciencia, y que en última instancia, se producía en la academia y centros del saber asociados.
Otros tipos de conocimiento (el saber diario, el que proviene de nuestras culturas originarias, el conocimiento espiritual, e incluso el que se encontraba reflejado en obras de la cultura popular) han sido vistos desde entonces como saberes de segunda, innecesarios y superfluos ante la “verdad única”: el conocimiento comprobable, estructurado y sistemático al que sólo podemos acceder con el método científico.
Sin embargo, las realidades actuales y los nuevos escenarios de globalización y pluralidad, han puesto en crisis esta premisa, generando tensiones que se viven cada vez con mayor fuerza en los centros de estudio, sobre todo en las universidades. Y es que el ideario de una ‘cultura superior’, herencia del cientificismo y la escuela modernista, parece haber llegado a su fin. El término de este paradigma, sin embargo, no proviene de la sustitución de un sistema por otro, sino que se está dando al replantear una lógica que hemos considerado como única y verdadera. Y es que nunca existió una ‘cultura superior’, gestora de todo el conocimiento y el saber ‘real’. Lo que sí existe es conocimiento y saber como concepto y como sistema que integra todo lo humano: venga de donde venga (eso sí, no siempre con el mismo valor, relevancia o intensidad).
En ese sentido, la escuela modernista se ha encargado de hacernos partícipes de una suerte de clasismo del conocimiento, el cual, en muchos casos, sigue imperando en el discurso educativo. El conflicto aumenta al encontrarse algunos de los reproductores de esta ideología (profesores, diseñadores del currículo, académicos e investigadores) con los jóvenes nativos de la globalización, la digitalidad y de la Sociedad de la Información y el Conocimiento, sujetos que su propio saber de todos los espacios y todos los medios a los que tienen acceso. Esta tensión puede llegar a ser irreconciliable, y en algunos casos puede producir –entre otros factores– que se debilite la relevancia y la pertinencia de la educación en el imaginario de los estudiantes.
Ya antes he sostenido que uno de los cánceres más fuertes de la educación actual, es la creencia de que el ‘mejor conocimiento, el mejor saber y la forma correcta de enseñar, es aquella en la que fuimos instruidos’, pues esta ideología no solo pasa por alto el saber propio de los estudiantes y la forma en la que estos (fuera del ambiente escolar) construyen o adquieren el conocimiento, sino también sus referentes culturales, su creatividad personal, e incluso sus propios intereses.
Acompañando a este síndrome, viene el ya conocido síntoma de caricaturizar a los estudiantes como entes carentes de creatividad, imaginación e ingenio, zombis faltos de interés y motivaciones, cuando quizás somos nosotros los que producimos tales situaciones al imponerle a los jóvenes formas y modelos de pensar, de adquirir el saber y construir el conocimiento que ya no son dominantes en el mundo actual.
Tal vez sea hora de que dejemos el debate estéril sobre el saber “bueno y malo”, y explotemos las potencialidades que el conocimiento, venga de la fuente que venga, nos puede ofrecer al momento de generar saber relevante y pertinente para nuestra sociedad y sus necesidades.

* Originalmente publicado en Forbes MéxicoLuis Gregorio Sosa Grajales es Maestro en Investigación Educativa por la Universidad Iberoamericana (Ciudad de México) y académico de la Dirección de Servicios para la Formación Integral de la UIA. Desde 2009 colabora en el Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación (INIDE). Email: luis.sosa@uia.mx

12 de agosto de 2013

Cerca de 7 millones, sin expectativas de futuro, advierten especialistas

Por Emir Olivares Alonso*

Se calcula que en México cerca de 7 millones de jóvenes no tienen expectativa de futuro, ya que no acceden a la educación ni a un empleo bien remunerado; prolongan su salida de la casa de sus padres y es prácticamente imposible que puedan adquirir una vivienda. Aun con este desolador panorama, el Estado no ha diseñado políticas públicas dirigidas a resolver la situación de este sector, al grado que se ha perdido ya una generación de mexicanos (los que nacieron en la década de los 80 del siglo pasado), señalaron especialistas universitarios en el tema, al conmemorarse el Día Internacional de la Juventud.
Los jóvenes son uno de los segmentos en riesgo por la desatención hacia ellos de las políticas públicas. No existen estrategias oficiales articuladas que intervengan de manera distinta a lo que se hacía y esa es una apuesta muy mala para la sociedad mexicana; estamos desatendiendo un sector estratégico para el país, señaló José Antonio Pérez Islas, coordinador del Seminario de Investigación en Juventud de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Por su parte, Luis Gregorio Sosa Grajales, académico e investigador de la Universidad Iberoamericana, señaló que la generación que hoy es joven ha cambiado respecto de la anterior: tiene capacidad de reflexión y de crítica. Es tan diversa que no se deja llevar, aseguró.
De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la tasa de desempleo juvenil en México es de 9.7 por ciento. Al cierre de 2012 más de un millón 308 mil mexicanos de 14 a 29 años que carecían de trabajo, reportó la encuesta nacional de ocupación y empleo, dicha cifra representó 52.5 por ciento del total de desempleados en el país.
Además, según un estudio realizado en 2010 por la Subsecretaría de Educación Superior de la SEP, del total de chicos que laboran, cerca de 50 por ciento perciben de uno a tres salarios mínimos y 14.5 ganan menos de uno, a 11.7 le pagan más de cinco. Hay que agregar que 56.7 por ciento carecen de prestaciones de ley.
Para Pérez Islas, hoy los jóvenes mexicanos no llegan a ser verdaderos adultos por falta de empleos con ingresos que los ayuden a ser autónomos, imposibilidad para contar con estabilidad y perspectivas de crecimiento, dificultades para independizarse y nulas oportunidades para comparar y mantener su propio hogar. Y es que apenas 5.6 por ciento de los jóvenes de entre 12 y 29 años viven solos, de acuerdo con la más reciente Encuesta Nacional de Juventud (Instituto Mexicano de la Juventud, 2010).

® Derechos Reservados. Originalmente publicado en La Jornada

1 de julio de 2013

Ven una opción en el telebachillerato

Por Natalia Gómez*

El secretario de Educación Pública, Emilio Chuayffet Chemor, informó que ante la falta de recursos para cumplir con la cobertura universal del bachillerato, la subsecretaría de Educación Media Superior de la SEP trabaja un proyecto de telebachillarato para dar solución a este problema que aqueja al país. 
Defendió la calidad de este sistema y adelantó que esta iniciativa podría estar concluida el próximo año. 
“Las telesecundarias nos resolvieron el problema. Yo recuerdo que fueron fundadas en septiembre de 1982. El presidente (José) López Portillo, en el último trimestre de su administración, estableció el sistema de manera oficial; creo que ha llegado el momento de pensar en el telebachillerato como un mecanismo”.

En entrevista previa a la realización de un evento donde se despedía a100 becarios mexicanos Fulbright-García Robles generación 2013, Chuayffet recordó que la inversión en el Presupuesto de Egresos de la Federación de 2013 para alcanzar la cobertura universal del bachillerato es de más de mil 500 millones de pesos.
“No son suficientes. Y por eso tendremos que imaginar una serie de opciones para que le demos, al estudiante, preparatoria. ¿Saben cuál es una? El telebachillerato”.
Especialistas coincidieron en que la telesecundaria no ha sido un modelo exitoso, pues en pruebas nacionales como ENLACE e internacionales como la de PISA sus alumnos son quienes tienen los más bajos resultados.
Olac Fuentes Molinar, ex subsecretario de Educación Básica de la SEP, advirtió que para impulsar un telebachillerato se debe considerar el desafío del autodidactismo para una población juvenil que tiene una experiencia escolar previa distinta. “No se debe improvisar o tratar de reproducir mecánicamente”, señaló.
Luis Gregorio Sosa Grajales, del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación (INIDE) de la Universidad Iberoamericana, aseguró que lo importante no es masificar los estudios: “Primero se debería reforzar el sistema de nivel medio superior con el que se cuenta y tal vez acudir a casos de éxito en el mundo”, indicó.
Ambos coinciden en que el problema fundamental no es de cobertura sino de calidad, la formación del docente acompañada de la tutoría por escrito.
Chuayffet insistió en que el gobierno no puede hacer otra cosa “más que darle educación media superior a todo el que lo solicite y eso demanda imaginación, creatividad y, como siempre, la mística de los maestros”.
Aseguró que las telesecundarias en el Estado de México se fueron consolidando con gran calidad.
“Fui Secretario de Educación en el Estado de México y recorrí mi estado en todas las escuelas. Al principio no le tenía confianza a las telesecundarias: se iba la señal, se perdían las televisoras; poco a poco se fue consolidando un sistema que si usted ve a un egresado de
telesecundaria, cómo se expresa, cómo habla, cómo razona, usted no puede decir que no hay calidad ahí”, dijo.
Aclaró que la educación semipresencial, es decir a través de televisión, requiere un maestro y que haya 20 o 30 alumnos, porque la interacción en educación es fundamental. 
Confió en que el proyecto finalice en 2014 y que es el propio Rodolfo Tuirán, subsecretario de Educación Media Superior, quien lo trabaja.

® Derechos Reservados. Originalmente publicado en El Universal.

11 de junio de 2013

Clases en casa y sin maestros

Por Paloma Villanueva*

José María y Fermín iniciaron su educación como la mayoría de los niños, en un sistema escolarizado; pero al poco tiempo, “inconvenientes” como que todos los niños deben dejar el pañal al mismo tiempo, aprender a leer y sumar a cierta edad o el maltrato que sufrió uno de ellos, hicieron que sus padres se decidieran por el homeschooling o educación en casa.
En este sistema son básicamente las mamás quienes fungen como guías en el aprendizaje de sus hijos, trabajan en proyectos que abarcan varias asignaturas, pero sin seguir una currícula establecida y enseñan química en la cocina, historia en el museo, matemáticas en la tienda y ciencias naturales en el zoológico.
Ana Mancilla, madre de José María y Fermín, explica que se trabaja todo el día, en comparación con las escuelas públicas, en las que el tiempo efectivo de estudio no rebasa las cuatro horas. 
Esta tendencia, popular en EU y Europa, también tiene presencia en México. La página de internet Homeschooling México: Comunidad de Educadores en el Hogar, registra más de mil 500 miembros.
Luis Gregorio Sosa Grajales, académico del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación (INIDE) de la Universidad Iberoamericana, señala como principal ventaja la flexibilidad del método. “La escuela ofrece modelos estandarizados y cuadrados para lograr aprendizajes y transmisión de conocimientos; y el hogar y los padres de familia pueden ofrecer una formación más flexible y más cercana, que dota de libertad al niño para lograr un aprendizaje significativo y duradero”, considera.
El pedagogo resalta que la educación en casa también ofrece un entorno libre de la tensión que a veces provoca la escuela, como el estrés de los primeros años de escolarización y el bullying.
María Elena Chan Núñez, jefa del Instituto de Gestión del Conocimiento y del Aprendizaje en Ambientes Virtuales de la Universidad de Guadalajara, resalta la autonomía que el modelo otorga al estudiante.
“El modo de educación incluye el desarrollo de su capacidad de indagación, fortalecimiento de intereses específicos, desarrollo de talento, es decir, una formación más apegada a la personalidad, los intereses, las capacidades y, por ende, con mayores posibilidades de fortalecer las aptitudes al máximo”, detalla.
El director del Departamento de Estudios Culturales del Tecnológico de Monterrey, Juan Carlos Olmedo, agrega a la lista de ventajas la atención exclusiva e individualizada de la que gozan los niños.
“La enseñanza puede ser mucho más viva porque en lugar de platicarles de los animales, los papás pueden llevarlos al zoológico, es más fácil llevar a dos niños que a la escuela completa”, señala.

Y los contras…
Del otro lado de la moneda, los especialistas coinciden en que el principal inconveniente del homeschooling es la falta de convivencia con los pares, misma que consideran vital para el desarrollo psicosocial de los infantes y que se da por excelencia en la escuela.
“El componente social para el niño es fundamental y el núcleo de la familia es insuficiente para brindarle al niño el nivel requerido de socialización. Los homeschoolers tratan de suplirlo con actividades como el futbol, la gimnasia o las clases de idiomas, pero el concepto de socialización escolar es muy amplio y muy importante”, considera Olmedo.
En el aspecto pedagógico, agrega Sosa, el aprendizaje colaborativo es una de las formas ideales para lograr que lo aprendido sea significativo y duradero; y esto sólo es posible cuando el niño convive con personas de su edad pero distintas a él.
Los expertos coinciden también en que, aunque todos los padres tienen la capacidad de formar a sus hijos como individuos íntegros, eso no significa que puedan fungir como maestros propiamente.
“Por muy buena voluntad que tengan no necesariamente tienen la preparación y el conocimiento para enseñar a sus hijos porque tienen que conocer los temas y las materias que les van a impartir y, además, saber cómo enseñar a los niños, entonces tanto en términos pedagógicos como en términos de conocimiento los padres no necesariamente están preparados”, señala Olmedo.
Sin embargo, Chan anota que con las tecnologías de información y comunicación, los niños y jóvenes pueden hacerse cargo de aprender lo que les interesa sin requerir un tutor que les diga qué hacer.
“Sin duda los medios y los contenidos digitales, así como las nuevas herramientas en la web, están posibilitando que la educación en casa se dificulte menos, que se requiera menos capacidad pedagógica en los guías, dado que se puede tener una enorme cantidad de recursos a la mano para educar”, opina.
Olmedo agrega que, al margen de la libertad que ofrece el sistema, es importante contar con un plan de estudios, una guía curricular.
“El plan de intervención educativa es fundamental para potenciar el aprendizaje, tiene que haber un plan como para cualquier cosa en la vida. Dejar que el niño con su nivel de desarrollo cognitivo tome la decisión de lo que quiere aprender me parece un despropósito enorme en términos básicos de psicología educativa y de formación pedagógica”, considera.

Validez oficial
En México, el homeschooling no está contemplado en la Ley General de Educación, pero tampoco está prohibido, pues se establece que los estudios realizados fuera del sistema educativo podrán adquirir validez oficial mediante su revalidación.
“La Secretaría podrá establecer procedimientos por medio de los cuales se expidan certificados, constancias, diplomas o títulos a quienes acrediten conocimientos parciales o terminales que correspondan a cierto nivel educativo o grado escolar, adquiridos en forma autodidacta, de la experiencia laboral o a través de otros procesos educativos”, refiere el artículo 64 de la Ley.
Quienes se educan en casa pueden recurrir al Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA) para revalidar sus estudios de primaria por medio del Modelo de Educación para la Vida y el Trabajo 10-14 que les otorga un certificado como si hubieran estudiado en cualquier escuela incorporada a la SEP. El mismo INEA permite estudiar la secundaria y preparatoria abierta.

TESTIMONIO
Es una filosofía de vida
A sus 8 años, José María lee un libro por semana, sabe quienes fueron Miguel Ángel de Quevedo y Francisco Sosa, identifica 30 estados de la República en el mapa y sabe investigar en internet.
Ana Mancilla, su mamá, destaca los beneficios del homeschooling, método que califica como una “filosofía de vida”, que practicaban hasta hace unos meses, cuando por una emergencia familiar tuvieron que recurrir al sistema escolarizado de nuevo, pero que piensan dejar “lo más pronto posible”.
La bióloga explica que la rutina de sus hijos iniciaba entre las 7 y las 8 de la mañana, tendían la cama, se bañaban, no salían de su cuarto hasta que estuviera ordenado, desayunaban y se disponían a aprender.
“Entre nueve y diez de la mañana empezábamos a trabajar, tenemos un espacio específico, con mucha luz y con una cantidad de material diverso: libros, material de construcción, colores, plumones y plastilinas de todos tipos. Utilizábamos el método workboxes que consiste en ponerle al niño en 10 o 12 cajas una serie de actividades para que escoja lo que quiere hacer, él decide con qué empieza y al final del día tiene que acabar con las actividades de las cajas.
“Trabajábamos todo el día y el momento de parar era cuando mis hijos me decían: ‘mamá ya me cansé’, entonces salíamos a andar en bicicleta o a brincar charcos al parque y cuando regresábamos ya estaban relajados y con ganas de hacer más cosas”, describe Ana.
La también nutrióloga resalta que este modelo permite a los niños aprender cada cosa en el momento adecuado de acuerdo con sus intereses y necesidades, además de hacerlo vivencialmente.
De este modo, José María y Fermín aprendieron en la cocina la teoría del color mientras hacían mezclas para preparar galletas y los conceptos de pequeño, mediano y grande organizando los platos sucios.
Ana aclara que la educación en casa no significa que los niños crezcan sin reglas, al contrario.
“Mis hijos prácticamente no ven televisión y la usamos como un medio para adquirir información, entonces ven documentales, ven películas, ven programas didácticos, pero tienen autorizado ver sólo una hora de algún aparato electrónico que puede ser Ipad, Iphone o televisión, ellos escogen qué quieren ver”, ejemplifica.
Respecto de la socialización, piensa que la escuela no es el mejor lugar para aprender las reglas de convivencia en sociedad y asegura que entre homeschoolers también hay socialización.
“Entre homeschoolers no hay competencia, cuando conviven, los niños grandes ayudan a los niños chiquitos, les explican, trabajan en equipo, tienen una dinámica no de competencia sino de ayuda”, compara.
La escuela, sostiene, es sólo un estacionamiento que quita la avidez por aprender y por conocer.
“Yo busco que mis hijos sepan pensar, que aprendan a razonar, a cuestionar, que aprendan que no todo lo que está escrito, ni porque está escrito, ni porque lo dice alguien más, es cierto; que lo que busquen en el conocimiento sea la autosatisfacción de aprender del conocimiento mismo, no que contesten exámenes”, apunta.

® Derechos Reservados. Originalmente publicado en Reforma.
Luis Gregorio Sosa Grajales es Maestro en Investigación Educativa por la Universidad Iberoamericana (Ciudad de México). Colabora en el INIDE de la UIA desde 2009. Email: luis.sosa@uia.mx

15 de mayo de 2013

Sin manotazos, el SNTE acepta aumento de 6%

José Juan Reyes/El Economista*

Sin la dirección de Elba Esther Gordillo, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) aceptó la propuesta del gobierno federal de otorgar 6% de incremento salarial global a los profesores, a pesar de que la petición inicial del magisterio fue de 7%. El porcentaje directo al salario (3.9) estuvo por debajo de las cifras registradas en los dos últimos años, pues en el 2012 fue de 4.25% y en el 2011, de 4.75 por ciento.
Los 300 concejales del sindicato avalaron la propuesta -luego de discutirla en sesión extraordinaria-, la cual además contempla que el personal de apoyo en secretarías, personal de intendencia y administrativos, tendrá un incremento global de 5.4% y para los trabajadores del sistema homologado, es decir, bachilleratos dependientes de la SEP, el aumento será de 7.3% global.
El año pasado, el SNTE aceptó la propuesta de incremento de 5.75% (4.25% directo al sueldo base de los trabajadores y 1.50% en prestaciones laborales).
Ayer, después del mediodía, los 300 concejales del SNTE se dieron cita en la sede del sindicato, en la colonia Centro para analizar la propuesta de gobierno federal.
El año pasado, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, además del aumento de 5.75%, consiguió 1,000 millones de pesos para el Programa de Estímulos a la Calidad Docente y otros 200 millones de pesos más para el Proyecto de Apoyo de Tecnologías Educativas y de la Información.
A diferencia de años anteriores, el SNTE dio el aval para el aumento salarial por la tarde. En otras ocasiones, la respuesta se emitía minutos antes de vencer el plazo a medianoche.
Desde el 22 de febrero, la SEP y el SNTE iniciaron las negociaciones derivadas de la entrega del Pliego General de Demandas 2013.
Desde ese día se instalaron las mesas de negociación para analizar lo referente a los anexos de personal docente de educación básica y normal, no docente y personal de apoyo y asistencia a la educación de los subsistemas de educación media superior, superior y niveles afines, así como personal de apoyo y asistencia a la educación del catálogo institucional de puestos.
En las negociaciones estuvieron presentes por la SEP, Gustavo Nicolás Kubli Albertini, oficial mayor; Enrique del Val Blanco, subsecretario de Planeación y Evaluación de Políticas Educativas; César Becker Cuéllar, titular de la Unidad de Asuntos Jurídicos y Karla Raygoza Rendón, directora general de Personal.
Por el lado del SNTE, José García Mora, quien coordinó la Mesa del Personal Docente de Educación Básica y Normal, Juan Campechano Covarrubias y Juan Espinosa Anguiano, quienes coordinaron otras dos mesas.
Lucha por la credibilidad.

Docentes llegan a su día en el ojo de la crítica

El académico del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación (Inide) de la Universidad Iberoamericana, Luis Gregorio Sosa Grajales, aseguró que la celebración del Día del Maestro se presenta en medio de una batalla política que coloca a los profesores en el centro de la atención pública y mediática.
“Pareciera que ser profesor hoy es ser blanco de la crítica”.
En un análisis difundido por la Ibero, advierte que esta batalla política coloca a los docentes como culpables de la situación actual de la educación.
Pero “los profesores de México encaran día con día un sinnúmero de desafíos, desde la carencia de infraestructura y equipo de trabajo, pasando por la falta de una formación de soporte que les permita sortear con las necesidades educativas actuales, hasta llegar a las situaciones de violencia, migración y pobreza que existen en todo nuestro territorio”.
El académico pidió a la sociedad también vigilar y defender los derechos de los maestros, no sólo vigilar el cumplimiento de sus responsabilidades.
La segunda época dorada de Gordillo fue en los gobiernos panistas, en los que obtuvo millonarias partidas para el SNTE y cargos políticos
Durante las administraciones del Partido Acción Nacional en la presidencia de la república y en el marco de las revisiones del Pliego General de Demandas, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) logró montos importantes en distintos rubros; por ejemplo, en el 2007 recibió de la SEP 80 millones de pesos para cubrir gastos derivados de la promoción, organización, desarrollo y difusión de los eventos del IV Congreso Nacional de Educación y Segundo Encuentro Nacional de Padres de Familia y Maestros.
Incluso, en junio del 2011, la entonces lideresa magisterial, Elba Esther Gordillo, reveló que durante la elección presidencial del 2006 llegó a un arreglo político con Felipe Calderón, con el objetivo de que miembros de su grupo de colaboradores fueran designados en las direcciones del ISSSTE, la Lotería Nacional y el Sistema Nacional de Seguridad Pública.
En aquella ocasión, aseguró que el acuerdo con Calderón llevó a Roberto Campa a encabezar el Sistema Nacional de Seguridad Pública, a Francisco Yánez a la Lotería Nacional, y a Miguel Ángel Yunes a la Dirección del ISSSTE.
Además, Fernando González Sánchez, yerno de Elba Esther Gordillo, fue designado Subsecretario de Educación Básica de la SEP; aunque en esta designación Gordillo Morales no especificó si fue parte del acuerdo.
En las negociaciones sindicales, en el 2009, con motivo de la Alianza por la Calidad de la Educación, el Sindicato pidió 200 millones de pesos para poner en marcha una campaña de comunicación y en este mismo concepto se requirieron 1,418 millones de pesos para el Programa de Estímulos a la Calidad Docente.
En el 2010, el SNTE pidió 50 millones de pesos para continuar con la campaña de comunicación sobre la Alianza por la Calidad de la Educación. Adicional a este monto, se solicitaron 150 millones de pesos para actividades culturales y de actualización del magisterio.
Para el 2011, el Sindicato pidió 150 millones de pesos para continuar con la campaña de comunicación en favor de la Alianza por la Calidad de la Educación; para las actividades culturales fueron 200 millones de pesos más.
El año pasado, el SNTE -con la última dirección de Elba Esther Gordillo- pidió recursos económicos para los mismos conceptos, pero en esta ocasión el monto fue de 500 millones de pesos.
Algunos otros conceptos en donde el SNTE pidió beneficios fueron viajes; en el 2006 solicitaron 3,600 viajes sencillos; en el 2007, 3,744 viajes sencillos o en su caso, 1,872 viajes redondos; en el 2008, 3,900 o 1,950, redondos; en el 2009, 4,104 sencillos o 2,052 redondos; en el 2010 pidieron 4,288 o 2,144; en el 2011, 4,468 viajes sencillos o en su caso, 2,234 viajes redondos.
Hoy cumple 78 días de encierro.

Gordillo, su primer festejo del día del maestro en la cárcel
Elba Esther Gordillo pasa su primer festejo del día del maestro en la cárcel a la espera de que en 10 días, aproximadamente, el juzgado de amparo donde su abogado presentó el recurso de apelación al auto de formal prisión sea resuelto en su favor.
Esta decisión vendrá acompañada con la respuesta que dé el recinto de impartición de justicia del Poder Judicial de la Federación a la Procuraduría General de la República, la cual impugnó la apelación de la defensa de la exdirigente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) por considerarla “extemporánea”.
Desde la captura de Gordillo Morales, ocurrida el 26 de febrero pasado, y el inicio de procedimientos ministeriales y judiciales, en un poco más de 90 días se espera que magistrados de distrito resuelvan si la exdirigente del magisterio recurrió oportunamente a las nuevas reglas que fijan las reformas en materia de amparo y justicia penal adversarial o juicio oral, o aplica la anterior, conocida como inquisitorial. Hoy, como cada año, el nuevo líder del SNTE, Juan Díaz de la Torre, acudirá a Los Pinos al festejo del día del maestro. (Con información de R. Torres)


Luis Gregorio Sosa Grajales es Maestro en Investigación Educativa por la Universidad Iberoamericana (Ciudad de México). Colabora desde hace cuatro años en el Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación (INIDE) de la Ibero. Email: luis.sosa@uia.mx
Originalmente publicado en El Economista

14 de mayo de 2013

El reto de ser profesor en México

Por Luis Gregorio Sosa Grajales*

El próximo 15 de mayo celebraremos en México el Día de Maestro. Más que nunca, las y los docentes de nuestro país son foco de atención: los recientes eventos políticos que involucran de forma directa al gremio magisterial, han puesto a los profesores en el centro de la atención pública y mediática. Sin embargo, y más allá de la discusión estéril en la que se busca culpar a los maestros por la situación actual de la educación, es necesario recordar quienes son nuestros profesores, el papel que estos juegan en el México contemporáneo y los retos y problemáticas a las que se enfrentan.

Desde la población indígena rural más distante, hasta la mayor de nuestras capitales, las profesoras y los profesores de México encaran día con día un sinnúmero de desafíos: desde la carencia de infraestructura y equipo de trabajo, pasando por la falta de una formación de soporte que les permita sortear con las necesidades educativas actuales, hasta llegar a las situaciones de violencia, migración y pobreza que existen en todo nuestro territorio, y que contribuyen día a día con las cifras de deserción y abandono escolar. Tan diverso es nuestro país, sus regiones y sus habitantes, como los son las problemáticas y dificultades a las que se enfrentan los docentes.
Ser maestro hoy en día es muy distinto de lo que fue hace algunas décadas: los múltiples cambios sociales y las nuevas tecnologías dibujan un nuevo escenario, en el que los profesionales de la educación deben constantemente adaptarse no solo a las nuevas demandas que la sociedad les plantea, sino retos diversos que tienen que ver con el mundo plural y globalizado en que vivimos. 
El 15 de Mayo, como una fecha simbólica que nos recuerda y nos permite celebrar a nuestros docentes, es también un espacio privilegiado para reflexionar en torno a la situación actual del profesorado mexicano: ¿Cuáles son los principales retos a los que se enfrentan los maestros hoy en día? ¿Qué se está haciendo para dar cobertura a estas demandas? ¿La evaluación docente que impulsa la actual reforma educativa será la solución a estos dilemas? ¿Cómo desde nuestra propia trinchera (sea académica, política, de acción social o como padres y madres de familia) podemos apoyar a los profesores y a la labor que realizan en todo nuestro territorio?
No obstante, esta reflexión queda en un segundo plano, y se apremia a la discusión estéril, pretenciosa y muchas veces mordaz. Pareciera que ser profesor hoy en día, es ser blanco de la crítica. Mientras los medios y algunos analistas aseguran que los profesores se enfrentan actualmente a uno de los retos más fuertes de su historia (el reto de la credibilidad frente al cambio), la realidad nos muestra (y nos seguirá mostrando) que las y los maestros sortean día a día, y con sus propias herramientas, otras circunstancias que poco o nada tienen que ver con la eterna batalla política en la que están inmersos muchos sectores de nuestra sociedad. Los maestros no son ajenos al cambio, pues es este el que da forma a su profesión todos los días.
Los maestros llegan este 15 de mayo (como quizás en cualquier otra fecha) con una de las responsabilidades más grandes de nuestra sociedad: la de formar a los ciudadanos del mañana, las niñas, niños y jóvenes que asisten diariamente a los centros escolares. Esta responsabilidad, en un país como el nuestro, lacerado por la corrupción, la miseria y la violencia, se vuelve una odisea que los profesores jamás podrán sortear solos; más que nunca, los padres de familia, la sociedad y los gobernantes deben unirse a los maestros en la travesía de formar a las nuevas generaciones. Y es que recordemos, mucho se discute respecto a que nuestro país no cuenta con la educación que necesita, sin embargo, poco se habla de que esta responsabilidad es compartida.
Debemos en ese sentido, hacerles saber a las profesoras y los profesores de México que no enfrentan solos el reto de educar a los ciudadanos del mañana. Que así como observaremos que ellos cumplan sus responsabilidades, vigilaremos porque se defiendan y se hagan valer sus derechos.

Luis Gregorio Sosa Grajales es Maestro en Investigación Educativa por la Universidad Iberoamericana (Ciudad de México). Colabora desde hace cuatro años en el Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación (INIDE) de la Ibero. Email: luis.sosa@uia.mx
Fuente: Universidad Iberoamericana

14 de marzo de 2013

TIC: Tiempo de ruptura

Por Pedro Flores Crespo y Luis Gregorio Sosa Grajales*

Al promover el uso y dominio de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) en la educación, poco se reflexionó en las nuevas desigualdades que aparecerían. Para hacer frente a esta realidad, los gobiernos se dedicaron a dotar a los estudiantes de computadoras y de aulas de tecnología mientras que a los maestros se les ofrecieron un sinnúmero de cursos de capacitación para el uso de las TIC.
Este “asistencialismo tecnológico” tuvo diversos efectos. En primer lugar, la cobertura de servicios y recursos tecnológicos fue desigual y en segundo, poco se pensó en qué recursos adicionales eran necesarios para convertirse en un usuario de TIC. Una especie de “mala educación tecnológica” apareció en el escenario escolar, y contribuyó a generar nuevas problemáticas.
Quizás la más riesgosa, tomando en cuenta la cantidad de mexicanos que aún viven en la llamada Brecha Digital (30 por ciento de los jóvenes de 10 a 24 años, y más de 50 por ciento en personas de 25 a 75 años según datos de la SEP en 2011), es la resistencia de muchos profesores de integrarse al mundo digital. De acuerdo con esta institución, 52 por ciento de los profesores de educación básica en México casi nunca o nunca usan la computadora al presentar su clase; la razón de esto derivaría de que a 42 por ciento de los docentes en este nivel, “no les agrada” utilizar ni las computadoras ni el internet como auxiliar pedagógico.
A este aparente desinterés deviene una fascinación por las TIC en ciertos sectores que no ha variado desde hace un par de décadas. Durante su gira por Uruguay en enero pasado, el presidente Enrique Peña Nieto conoció el proyecto Ceibal, el cual “promueve la inclusión digital de los niños y adolescentes” de ese país. Peña Nieto no dejó dudas. A pesar de que muchos no nos explicamos qué ocurrió con el programa Enciclomedia y después con el mal logrado Habilidades Digitales para Todos (HDT), ahora se promete impulsar en México un “modelo propio con el fin de dotar de computadoras a los niños de 5º y 6º años de primaria”. Esto, se asume, será para elevar la calidad de la educación (www.presidencia.gob.mx 29/03/13).
Asumiendo que las TIC son un apoyo para el aprendizaje y el logro escolar, queremos proponer una ruptura (entendida como un cambio paradigmático) en la forma en la que se ha abordado su uso en la educación de México. Esta propuesta se sustenta en tres puntos clave.
En primer lugar, es preciso quitar al objeto tecnológico del centro del proceso educativo. El uso de las computadoras y el internet no pueden ser protagonistas de un proceso que, por esencia, debe tener a los estudiantes y a los profesores en el centro. Las TIC, por más innovadoras que sean, son sólo un medio que posibilita la mejora en los procesos de enseñanza y aprendizaje. No es el fin educativo.
En segundo término, es necesario volver al sujeto. Repensar la labor educativa desde la perspectiva de los distintos actores educativos. Esta sugerencia apunta la noción de pertinencia que tanto se ha discutido en las definiciones de calidad y que el Senado de la República agregó en el caso de la reforma. Mientras la literatura sobre uso de la TIC se centra en los nativos y migrantes digitales, nuestra propuesta es que no se deje de considerar a los marginados digitales (Sosa, 2012), los cuales pueden ir desde un niño en alguna población apartada hasta una persona de la tercera edad que paso con sus nietos —probablemente nativos digitales — largos espacios de tiempo.
En tercero y último lugar, opinamos que habrá que reflexionar, desde los espacios de decisión política, en el desarrollo de nuevo lenguaje que aquí podemos nombrar como lenguaje tecnológico. El lenguaje tecnológico (LT) es una condición clave antes de inundar a las escuelas de cables, computadoras y cursos de TIC, pues se trata de un sistema comunicativo surgido de la adquisición, la apropiación y el uso de la tecnología digital por parte de las personas; una dimensión de nuestro lenguaje que se ha desarrollado en nuestra realidad tecnológica actual.
Estamos en un tiempo en que el debate sobre la tecnología y la virtualidad son cada vez más necesarios. Las fronteras entre aquello que es real y lo que no, impulsa el desarrollo de nuevos aprendizajes. En este sentido, el LT — como cualquier otro lenguaje— quizás nos conduzca a desarrollar nuevas capacidades de pensamiento y razonamiento. “El hombre no habla porque piensa sino que piensa porque habla”, diría Octavio Paz.


* Pedro Flores Crespo es Doctor en Política por la Universidad de York, investigador y académico del  Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación (UIA): pedro.flores@uia.mx. Síguelo en Twitter: @flores_crespo. Luis Gregorio Sosa Grajales es Maestro en Investigación Educativa (Universidad Iberoamericana Ciudad de México) y colaborador del INIDE desde 2009: luis.sosa@uia.mx
Originalmente publicado en Campus Milenio. Foto: ADN Político.

28 de junio de 2012

Los jóvenes y la política: El Movimiento #YoSoy132

Por Pedro Flores Crespo y Luis Gregorio Sosa Grajales*

En esta ocasión, Observatorio Ciudadano de Educación pone a discusión un tema que ha ocupado los medios de comunicación en los dos últimos meses y que nos ha hecho reflexionar sobre el futuro de nuestra democracia: El papel de los jóvenes en la política y el surgimiento del movimiento #YoSoy132.
La movilización de los jóvenes, la mayoría de ellos estudiantes universitarios, le imprimió un tono muy distinto a un proceso electoral poco atractivo y que parecía definido de antemano. Los jóvenes capitalinos y de otras ciudades de la República se encargaron de poner en entredicho el papel de los medios de comunicación masiva en las elecciones, la forma de gobernar de algunos políticos y la necesidad de que los ciudadanos contemos con información transparente y objetiva. No pocos comunicadores, políticos, académicos, intelectuales y medios han reconocido la labor de los jóvenes y por ello, es necesario conocer más de este grupo de la población mexicana.

Identidad juvenil en formación

Corrientes del pensamiento contemporáneo como la contracultura y el posmodernismo han sugerido caracterizaciones y caricaturizaciones de los jóvenes que deben ser revisadas. Mientras los contraculturales ven a los jóvenes como los transgresores sociales por excelencia (los rebeldes inconformes del estatus quo, que representa la hegemonía adultocéntrica), los posmodernos los describen como entes pasivo-estatistas, sublimados y cuasi-hipnotizados por la asfixiante presencia de tecnología en sus vidas. Ambas concepciones han propiciado que en el imaginario actual se aplique ampliamente la idea del joven como el rebelde o el zombie, y casi nunca la del ciudadano del mundo con ideas y capacidades producto de la reflexión y la crítica (Heath y Potter, 2004; Lipovetsky, 2006).
Las visiones contraculturales y posmodernas parecen empezar a ser cuestionadas a partir de las movilizaciones políticas que los jóvenes universitarios están conduciendo no sólo en México, sino en distintas partes del mundo. Surgidas de la red mundial Internet, diversas demostraciones de rechazo y protesta han hablado en contra de la desigualdad, de las asimetrías de poder y privilegios de unos cuantos para refrescar el discurso sobre la democracia, identidad y desarrollo (Sosa, 2012). Ahí tenemos a la Primavera del Jazmín, los movimientos Occupy, las protestas estudiantiles sudamericanas, los indignados españoles y ahora en México, el movimiento #YoSoy132 que se ha encargado de manifestarse en contra de la monopolización de los medios, de la corrupción, del actuar de los políticos y de la falta de una democracia participativa.

El México del joven #YoSoy132
Un joven que participa en el movimiento #Yo Soy132 no vivió la época en que el presidente de la república era el “señor todopoderoso”, pero quizás sí recuerda imágenes de los asesinatos de políticos priístas, el alzamiento zapatista y las consecuencias de la terrible crisis económica de 1994. Ese joven rondaba los 10 años cuando escuchó que México iba a ser plenamente democrático porque el PRI estaba fuera de Los Pinos y que llegaba el “gobierno del cambio” encabezado por un político no tradicional: Vicente Fox Quesada.
A los quince años, ese joven seguramente presenció la polarización social y política que causaron los principales actores políticos en la campaña presidencial de 2006 y luego escuchó la palabra “fraude”, la cual ha sido utilizada recurrentemente en la historia política y electoral de México. Su sorpresa quizás fue mayor cuando por televisión vio que todos se declararon vencedores de la contienda electoral, aunque sólo uno pudo ceñirse la banda presidencial entre empujones y jalones de los legisladores.
El joven del movimiento #Yo Soy132 ha vivido este sexenio entre las noticias de las crisis económica mundial, el desempleo, los ninis, las impactantes imágenes de los “operativos” militares, las “daños colaterales” y la creciente intromisión de los medios de comunicación masiva en la arena política. Este escenario es terreno fértil para el surgimiento de movimientos de protesta y acción política. #YoSoy132 representa justamente una de esas expresiones que no están de acuerdo con las condiciones de vida que ellos y la población en general tienen. Así que los jóvenes, mucho de ellos universitarios, decidieron organizarse para protestar, en primer lugar, por el estado de cosas y en segundo, para tratar de delinear caminos de solución a los problemas que nos aquejan a los ciudadanos.
Los jóvenes como actores (pero no de telenovela)
En medio de una campaña presidencial poco atractiva, irrumpió en la Ciudad de México un movimiento de estudiantes universitarios que demandaba que no se les tachara de “intolerantes” y “manipulados” cuando, ejerciendo su derecho, rechazaron las propuestas de Enrique Peña Nieto, candidato de la Coalición  Compromiso por México la cual está formada por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM). Como se recordará, Peña visitó el viernes 11 de mayo de 2012 la Universidad Iberoamericana (Ibero) para participar en el foro Buen Ciudadano Ibero.

Recibido en medio de protestas tanto dentro como fuera de la universidad, la presencia del candidato del PRI aquel día en la Ibero distó mucho de los escenarios a los que este estaba acostumbrado: zonas de confort político distantes de la crítica reflexiva que impera en algunos espacios universitarios. ¿Por qué asumir que el ambiente de una universidad puede ser controlado en función de la imagen de un candidato a la presidencia de la república? La protesta nace justamente en ese microcosmos, el cual se vio invadido por personas externas a la Ibero que repartían propaganda priísta y que en muchos casos, según se sabe, ofrecieron dinero a los universitarios para “no hacer preguntas críticas al candidato”. ¿Debe aceptar calladamente un joven universitario este intento de soborno? Intentos como éste fueron lógicamente, descomponiendo el guion de la visita de Peña Nieto en la Ibero.
Después llegaron los choques de jóvenes con personal de seguridad del candidato, que les retiraba sus pancartas de protesta o los quería silenciar. El punto máximo de la protesta ocurrió cuando Peña Nieto asumió la responsabilidad por uno de los actos más violentos de su gobierno en el Estado de México: El caso de Atenco, el cual aún está recibe quejas de demandas por vejaciones a mujeres y violaciones a los derechos humanos.
A su salida del auditorio, Peña Nieto fue fuertemente cuestionado por los jóvenes y por miembros de la comunidad universitaria y ahí acabó el sueño de que la campaña sería tersa y el triunfo fácil. En ese momento, fueron evidentes dos formas de comunicación. Por un lado, el periódico El Sol de México tituló la nota de esta manera: “Éxito de Peña Nieto en la Ibero pese a intento orquestado de boicot" y La Prensa, más animosa declaró, ¡Supera Boicot!; por otro, en las redes sociales (Twitter y Facebook sobre todo), los jóvenes ofrecían versiones distintas a los medios de comunicación tradicionalmente unidos al PRI.

Pero el uso de los medios alineados con la cultura priísta se aderezó con expresiones como la de Pedro Joaquín Coldwell, líder nacional del PRI, quien minimizó y satanizó de inmediato las manifestaciones diciendo que sólo era “un puñado de jóvenes que no son representativos de la comunidad de la Ibero” y que se “asumió una actitud de intolerancia respecto a los planteamientos que hacía nuestro candidato”. Ante ello, el 14 de mayo se difundió en YouTube un video en que 131 jóvenes que habían participado en los eventos del viernes 11 se identificaron como estudiantes de la Universidad Iberoamericana, y con credencial en mano, respondieron a los “políticos y medios de comunicación de dudosa neutralidad”. El boom en las redes sociales fue inmediato, y la dimensión brutal: en videos y tweets comenzó a utilizar la consigna “Yo soy 132[1] para demostrar apoyo y solidaridad hacia los estudiantes de la Ibero, quienes como grupo se constituyeron en un colectivo al que más tarde llamarían Más de 131.

Pluriclasismo y objetivo principal
Al colectivo Más de 131 le siguieron más estudiantes de universidades como el Tec de Monterrey, Anáhuac, ITAM, UNAM, IPN y UAM, el Colegio de México, Instituto Mora, Ciesas. Así el viernes 18 de mayo se convocó a realizar una protesta de las instalaciones de la Ibero a Televisa Santa Fe y del ITAM a Televisa San Ángel, ambas en la ciudad de México. El reclamo principal de estos jóvenes de origen social y económico diverso, era avanzar en transparencia informativa, así como demandar que el debate entre los candidatos fuera transmitido en cadena nacional. Con estas demandas circulando por todos los medios, el 19 de mayo se organizó la primera marcha contra el candidato Enrique Peña Nieto, la cual pese a tener una convocatoria socialmente abierta, fue encabezada en su mayoría por los jóvenes.
El éxito de estas manifestaciones, la cobertura mediática que logró, el fortalecimiento y unión entre grupos estudiantiles de la capital y de diversos estados de la república, dieron pie a que se comenzara a hablar de una Primavera Mexicana (en alusión a la Primavera Árabe o Primavera del Jazmín que tuvo lugar en 2011 en los países de medio oriente y norte de África). Con la sensación de que las protestas estaban abriendo espacios de reflexión y discusión, los jóvenes empezaron a corroborar la importancia del actuar ciudadano y vino otra marcha más, ahora el 23 de mayo. Ésta tuvo como punto de origen la Estela de Luz y se dirigió hacia el Ángel de la Independencia y las instalaciones de Televisa Chapultepec para terminar en el Zócalo. Desde ahí se lanzó el pliego petitorio del movimiento, que incluía uno de los principales objetivos: la democratización de los medios, sobre todo en la televisión nacional.
Una semana después, el pliego petitorio se extendió gracias a la realización de la primera Asamblea 132, que estuvo integrada por 15 mesas temáticas y que tuvo lugar en Ciudad Universitaria. En este lugar, el movimiento fijó su postura ideológica y política. Los jóvenes se piensan herederos de las crisis económicas, de los fraudes electorales, de las luchas estudiantiles de 1968 y 1971, de las represiones durante la guerra sucia de los años 70, así como de las matanzas de Acteal y de las protestas de Atenco y Oaxaca. Sin darle mayores vueltas al asunto, #YoSoy132 se declaró estar en contra de la reinstauración del viejo régimen, cuya cara actual es el candidato priista, Enrique Peña Nieto: "No es odio ni intolerancia contra su nombre”, se dijo “sino hartazgo e indignación ante lo que éste representa".

Logros y retos: Una llamada para profundizar la democracia
A nuestro juicio, este movimiento juvenil inaugura avenidas de cambio al hacer aparecer nuevos sujetos en las protestas (estudiantes de universidades privadas), nuevos contrincantes (poderes fácticos como los medios masivos), nuevos espacios de protesta (las calles del afluente barrio de Santa Fe y Ciudad Nezahualcóyotl) y nuevos medios de protesta como las TIC y los mensajes masivos por estos medios secundarios.
El movimiento #YoSoy132 ha tenido, además, al menos cuatro logros específicos. Primero, haber logrado que Televisa y TV Azteca, las empresas televisivas cuestionadas por los jóvenes, hayan transmitido por sus canales de alta audiencia el segundo debate entre los candidatos presidenciales. Segundo, hacer que Enrique Peña Nieto hiciera mayor énfasis en su compromiso por no utilizar formas de gobierno autoritarias ante la disidencia. Tercero, haber logrado que el Instituto Federal Electoral ampliara el tiempo para registrarse como observador de casilla y cuarto, haber organizado un debate entre los candidatos presidenciales con un formato más ágil que los realizados por las instancias oficiales. A este último debate, no acudió Peña Nieto alegando que no veía condiciones de imparcialidad.
Pese a los logros, quedan enfrente muchos retos. El más evidente será encajar con otros movimientos políticos que sean contrarios al PRI como el lopezobredorismo o el panismo. En ello, hay riesgos y ventajas. Otro reto será enfrentar la radicalización de algunos miembros y soportar el asambleísmo, que es típico de cualquier movimiento social. Rebasar estas prácticas va a delinear los contornos de un movimiento que parece distinto a lo que hemos visto comúnmente en las universidades mexicanas. Éste es un movimiento que busca interpelar al próximo presidente de la república, no sólo a la autoridad universitaria.

Mientras el cambio hacia dentro del movimiento ocurre, hay graves riesgos afuera. La represión y hostigamiento a los jóvenes va en aumento. Tras las protestas contra el candidato priista en los estados de Coahuila y Veracruz hubo represión por presuntos miembros del PRI estatal. En Guanajuato, Zacatecas y Morelos también fueron golpeados jóvenes por los equipos de campaña de algunos alcaldes priistas (Reforma, 24/06/12 nota de Jorge Escalante y Héctor González). Las amenazas y denuncias contra miembros del #YoSoy132 y sobre todo, contra el colectivo de la Ibero son recurrentes. A este clima de hostigamiento - que busca coartar libertades política irrenunciables -, se agregó la agresión física por parte de simpatizantes de Enrique Peña Nieto (trasladados en más de 300 microbuses desde el Estado de México) contra miembros del movimiento #Yo Soy132 que desplegaron una manta en forma de playera con el lema “México #132” dentro del estadio Azteca.
Ser hostigado por manifestarse libre y abiertamente es un riesgo que un país como México ya no debería ocurrir. Por ello, el movimiento #YoSoy132, aparte del entusiasmo que despertó y las lecciones que ofrece, también es útil para señalar la imperiosa necesidad de profundizar la democracia mexicana a través de la consolidación de sus principios básicos como la libertad de expresión y la crítica pública y abierta.
Al momento de escribir estas líneas, #YoSoy132 se encuentra realizando asambleas para fijar una postura y delinear una agenda de cara a la elección del 1 de Julio y al eventual resultado de la misma. En la Asamblea del 26 de junio, se determinó realizar una marcha que partirá del Monumento del Coyote al palacio municipal de Nezahuacóyotl, una movilización nacional para el 30 de junio, que se realizará simultáneamente en la capital del país y en diversos estados de la república. Esta marcha, según La Jornada, se mantendrá como un “acto apartidista, pacífico y respetuoso de la ley” (nota de Laura Poy, 27/06/12). También se reporta que el 6,7 y 8 de julio habrá un encuentro nacional de estudiantes en el estado de Morelos.
Pareciera que los jóvenes están pensando en una agenda política amplía e inclusiva que vigile de manera puntual y objetiva al gobierno en turno. De realizarlo, los jóvenes mexicanos estarían dando una lección de inteligencia y democracia. Con su acción y sensatez podrían borrar la caricatura del muchacho revoltoso contracultural que prefiere salirse del sistema para formar su propio universo de placer y de confort. Al igual que los indignados españoles, parece que los jóvenes del #YoSoy132 no pretenden derrumbar “el sistema”, sino transformar uno que aún con sus terribles deficiencias, les otorga la libertad de manifestarse y protestar. ¿Qué rumbo tomará el movimiento en el futuro? Sería apresurado decirlo. Ya ve Usted que aquellas teorías que concebían a los jóvenes como apolíticos y conformistas fracasaron ante la realidad de México.

[1] De ahí el origen del término #YoSoy132, que no es sino un hashtag que se utilizó en Twitter con este propósito.


Referencias
Heath, J. y Potter, A. (2004) The Rebel Sell: Why the culture can´t be jammed. Capstone: Londres.
Lipovetsky, G. (2006). Lo sociedad de la decepción. Anagrama: España.
Sosa. L. G. (2012). “Balcanizando la red: el riesgo de las nuevas leyes internet”, Revista Ibero, no. 18, pp. 24-25, febrero-marzo, México.

*Pedro Flores Crespo es doctor en Política por la Universidad de York, es investigador y académico del  Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación (UIA). Email: pedro.flores@uia.mx.  Luis Gregorio Sosa Grajales es maestrante en Investigación Educativa por la Universidad Iberoamericana (Ciudad de México) y colaborador desde hace tres años del INIDE de la Ibero. Email: luis.sosa@uia.mx Originalmente publicado en Observatorio Ciudadano de la Educación (27 de Junio de 2012)

31 de mayo de 2012

#Yosoy132: Entre la ilusión y la realidad

Por Pedro Flores-Crespo y Luis Gregorio Sosa Grajales*
Escribimos a partir del entusiasmo que nos causó la marcha #Yosoy132, la cual se realizó el pasado 23 de mayo en donde miles de jóvenes marcharon de la Estela de Luz —ya rebautizada por el ingenio popular como la “suavicrema”— al Zócalo capitalino, con escala en Televisa Chapultepec.
La movilización juvenil está despertando esperanzas de cambio, reflexiones sobre nuestra débil democracia, temores y alguna que otra nostalgia. ¿Estamos presenciando el inicio de un nuevo ciclo democrático en México? ¿Perdurará el esfuerzo juvenil cuando entre en contacto con otros movimientos políticos o serán éstos, los que anulen la Primavera Mexicana? Aún es pronto para responder a estas preguntas, sin embargo, quisiéramos resaltar cinco puntos para contribuir a la discusión sobre la actitud juvenil de estos momentos.
¿Apartidismo o antipeñismo?
Durante su presentación en el programa Tercer Grado, Enrique Peña Nieto (EPN) afirmó que en la marcha de ese día hubo de todo. Marchistas en contra de “su servidor”, apartidistas y jóvenes pugnando por el derecho a la información y la transparencia. Los medios electrónicos de Televisa hicieron eco a lo dicho por el candidato priísta y presentaron en sus programas a oradores que decían que no “apoyaban o rechazaban” a un determinado candidato a la presidencia de la república. Sin embargo, al estar ahí, era claro que la marcha era antipeñista; se dejaba ver en las pancartas, las consignas y el clamor generalizado de los participantes. El discurso contra EPN rebasó por mucho la idea inicial de que la movilización navegaría con la bandera del apartidismo.
Y no podía ser de otra manera: el punto de ignición de esta marcha fue la visita de Peña Nieto a la Universidad Iberoamericana. Aquí fue donde, después de hablar de sus propuestas y de sus particulares formas de gobernar, los estudiantes rechazaron la opción política que él y su partido representan. Ahora, repentinamente, el discurso contra el candidato del PRI parece incomodar a algunos manifestantes. Quizás esto tenga explicación por la cobertura mediática que ha tachado, erróneamente, a los universitarios antipeñistas como porros, manipulados y revoltosos.
Cambiar el discurso para tratar de ser políticamente correcto le podría restar legitimidad al movimiento estudiantil, quitar seguidores y lo más grave, complicaría la creación de una coalición mayoritaria que busque impedir el regreso del viejo régimen. ¿O acaso muchos de los marchantes seguirían asistiendo a manifestaciones que no fueran contra Peña Nieto? Por favor, “no se hagan bolas”, las marchas son claramente antipeñistas.
¿Quién catalizará el antipeñismo?
Una vez que los jóvenes rechazan a un candidato presidencial, que además es el puntero en las encuestas, tendrán que definir a quién elegir en su lugar. Si no quieren que regrese el PRI, como claramente lo manifestaron en la marcha, ¿a quién le darán su voto? Lo más lógico, a nuestro juicio, sería votar por el candidato o candidata que esté más cerca de Peña Nieto para poder restarle votos. Ahora, en caso de que ningún candidato los convenza, podrán anular su voto. Esto último es altamente posible. ¿Cómo podemos esperar que los estudiantes elijan a una élite política que no honra su palabra y que confíen de la noche a la mañana en ellos? Más aún, ¿cómo esperar que toda una generación de votantes apoye a candidatos que constantemente los subestiman? Andrés Manuel López Obrador, por ejemplo, declaró que le “sorprendía” la reacción de los universitarios con lo que dejó ver el poco valor que le otorga a la capacidad de la juventud para actuar y movilizarse. No todos somos Juanito.
Y si Peña gana, ¿qué sigue?
El escenario más probable es que Peña Nieto gane la elección presidencial. No es nuestro deseo, pero eso indican todas las mediciones de intención de voto. ¿Qué harán los jóvenes entonces? Algo preocupante en la marcha era escuchar consignas tales como “si hay imposición, habrá revolución”. Nuestra pregunta es, siguiendo a Alan Moore, ¿hasta dónde llega una revolución? Si la revolución a la que los jóvenes inconformes hacen referencia significa mutar de piel para florecer como ciudadanos críticos ante el actuar de cualquier gobierno, algo habremos ganado. Esta construcción ciudadana implicaría una vigilancia puntual y objetiva del desempeño del gobierno en turno.
Sin embargo, si la “revolución”, por otro lado, implica violencia, vandalismo, cierre de avenidas, lloriqueos, gritos, delirio y construcción de teorías complotistas, que tanto fascinan al mexicano y algunos medios de comunicación de izquierda, entonces los jóvenes y todos, habremos perdido. Siempre es más fácil destruir los trenes que hacerlos llegar a tiempo. Nuestra débil democracia está en peligro tanto por la llegada del PRI como por la irresponsabilidad de algunos grupos de la sociedad que, como bien afirma Jorge G. Castañeda, no saben distinguir entre una afirmación de hechos, entre una encuesta y un anhelo, entre un gobierno y una televisora o entre un lugar y un momento.
¿Exclusividad de propósitos?
Si la mayoría de los marchistas son jóvenes y antipeñistas, ¿cómo darle espacio a otras voces inconformes? Una marchista comentó que “le cagó ver a [Javier] Sicilia”, el poeta que lidera el Movimiento por la Paz con Dignidad y Justicia. ¿Es el movimiento de estudiantes exclusivo? ¿Acaso no podrán unírseles desempleados, los padres de los niños de la guardería ABC de Sonora, los padres de los hijos desaparecidos en la lucha anticrimen, intelectuales, disidentes, académicos, empresarios, maestras, líderes sociales y amas de casa? Si en verdad se desea promover un movimiento social que detenga el retorno del viejo régimen, los jóvenes tendrán que formar redes de apoyo con otros actores políticos y sociales. Definir el perfil del movimiento para hacerlo incluyente —o exclusivo— puede marcar el futuro de éste. Los jóvenes, por consiguiente, tendrán que tomar esta decisión en el corto plazo. Confiamos en ellos.
¡Peña y el PRI acabaron con las clases sociales!
Este irónico comentario es para decir que la marcha se caracterizó por la diversidad cultural y social. ¿Cuándo fue la última vez que Usted vio a estudiantes del Instituto Politécnico Nacional o de la Universidad La Salle coreando un goya? ¿O cuántas veces ha visto a jóvenes de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) gritando, junto a sus pares de la Ibero, “la verdad nos hará libres”? En la marcha se podía ver que al lado de la joven con rastas y tambor, se hallaba el universitario bien vestido, con su suéter de marca en los hombros. Detrás de ellos compartía la misma manta un joven con su novio y pronto se les unió una mujer de mediana edad, con un letrero que decía “aquí vienen mis estudiantes, ahora si estoy orgullosa de ellos”. El antipeñismo y antipriísmo unió bajo una misma idea: no al autoritarismo y “el que no brinque es Peña”.
Aparte de la consciencia política —que fomenta y posibilita la democracia—, el orgullo de algunos marchistas también creció. Al paso del contingente de jóvenes, la gente común les aplaudía y les expresaba su admiración desde las ventanas de los edificios, desde el autobús de transporte público y el carro particular. Algunos ya ni se molestaban de que el tráfico era lento, “ojala esos jóvenes logren lo que se proponen”, comentó una automovilista. En el Paseo de la Reforma, se evidenció también el desfase generacional por medio de una cartulina de un hombre mayor que decía: “Los jóvenes están haciendo la tarea que los adultos no hicimos por cobardía y valemadrismo”. Algunos comensales de restaurantes salían también a vitorear a los manifestantes y al terminar la manifestación, aquellos que nos trasladamos en Metro fuimos recibidos con aplausos.
Sin proponérselo, el PRI, con sus añejas prácticas y el rostro de su candidato, unió a la gente con una sola meta: Que no se restaure el viejo régimen. Evitarlo requiere actuar con sentido de realidad; aún no somos los suficientes para detener la regresión pero tenemos 30 días para intentarlo por todos los medios legítimos y legales que nos brinda nuestra democracia.

*Pedro Flores Crespo es doctor en Política por la Universidad de York, es investigador y académico del  Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación (UIA). E-mail: pedro.flores@uia.mx.  Luis Gregorio Sosa Grajales es maestrante en Investigación Educativa por la Universidad Iberoamericana (Ciudad de México) y colaborador desde hace tres años del INIDE de la Ibero. luis.sosa@uia.mx
Originalmente publicado en Campus Milenio.