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26 de noviembre de 2013

El primer año universitario entre jóvenes provenientes de sectores de pobreza: Presentación en el XII Congreso Nacional de Investigación Educativa

El pasado viernes 22 de noviembre en el XII Congreso Nacional de Investigación Educativa, se llevó a cabo la presentación del libro El primer año universitario entre jóvenes provenientes de sectores de pobreza: un asunto de equidad de las autoras Marisol Silva Laya y Adriana Rodríguez. Éste surgió de una investigación realizada en la Universidad Intercultural del Estado de México y la Universidad Tecnológica de Nezahualcóyotl cuyo objetivo fue analizar los procesos más relevantes que caracterizan el primer año universitario de los jóvenes provenientes de estratos socioeconómicos pobres e identificar sus principales dificultades.

El libro fue comentado por Lorenza Villa Lever y Dinorah Miller Flores quienes subrayaron que en México, a diferencia de otros países, existe una falta de atención al tema e hicieron mención de la invaluable aportación de las autoras al reconocimiento del primer año universitario como un tramo crítico en la definición de trayectorias escolares exitosas o irregulares y en el abandono escolar. También, destacaron la revisión que las autoras hacen del concepto de equidad educativa desde una perspectiva de justicia social y su interés por posicionar al tema como una prioridad en las políticas y decisiones dirigidas a mejorar la educación superior en el país.
Durante el primer año universitario, señalan las autoras, los jóvenes enfrentan dificultades que responden a factores externos a la escuela –como la precariedad económica y limitado capital cultural-, pero también a variables propias del ambiente institucional que pueden modificarse para favorecer las trayectorias estudiantiles, por ejemplo, las prácticas educativas y la interacción con los profesores. En este sentido, es preciso que se reconozca la importancia de dicho periodo y se instrumenten dispositivos de apoyo a la integración académica y social, así como estrategias que transformen la experiencia en el aula para estimular un mayor compromiso del joven con sus estudios y favorecer así la permanencia y trayectoria exitosa, es decir, se requiere brindar una atención integral y una educación de buena calidad.

En opinión de las comentaristas, las reflexiones presentadas en el libro de Marisol Silva y Adriana Rodríguez, sin duda, servirán como un estimulante marco de referencia tanto para nutrir los debates en México sobre la importancia del primer año universitario como para el desarrollo de la investigación en ese campo.

* Originalmente presentado en el XII Congreso Nacional de Investigación Educativa. Guanajuato, Guanajuato (México). 22 de Noviembre de 2013. 

Guanajuato albergó foro educativo nacional

La semana pasada, Guanajuato fue sede del XII Congreso Nacional de Investigación Educativa, evento de impacto académico, pero también económico por el inevitable rol de turistas ya que arribarán casi 3 mil congresistas de todo el país del 18 al 22 de este mes. 
Este evento enmarcó la presentación de 130 libros de reciente publicación, mil 28 ponencias producto de investigaciones y de “los 13 estados del conocimiento, que son un compendio de investigación educativa que se ha hecho en los últimos 10 años”, afirmó Jesús Ibarra, director del Departamento de Educación de la Universidad de Guanajuato (UG).
Destacó que para la UG y para el Consejo Mexicano de Investigación Educativa (COMIE), el impacto académico radica en “ver la incidencia de la investigación educativa en la toma de decisiones” con el propósito de mejorar la educación.
Por su parte, Pedro Flores Crespo, representante del COMIE, enfatizó que reforma educativa y federalismo fueron algunos de los temas que se abordaron en debates con argumentos apoyados en la investigación, y anunció que a la ceremonia inaugural, en el Auditorio del Estado, asistió el secretario de Educación Pública (SEP), Emilio Chuayffet.

Para anunciar el XII Congreso Nacional de Investigación Educativa se convocó a una rueda de prensa en el Salón Ashland del Edificio Central de la UG, a la que fueron invitados Jorge Cabrejos y Ángel Sánchez, quienes están al frente de la Oficina de Convenciones y Visitantes y de la Dirección General de Turismo. Cabrejos resaltó que el XII Congreso Nacional de Investigación Educativa es el más importante en su tipo. 

25 de noviembre de 2013

Mesa: Infancias vulnerables y acceso a la educación. Niños jornaleros, niños de la calle y trabajadores

Infancias vulnerables y acceso a la educación: niños jornaleros, niños de la calle y trabajadores, fue una de las Conversaciones educativas realizadas en el marco del Congreso Nacional de investigación Educativa en la ciudad de Guanajuato.
La conversación  entre las doctoras Elvia Taracena, Teresa Rojas, Silvia Van Dijk, el doctor Carlos Rafael Rodríguez Solera y los presentes, se centro en la importancia de  profundizar en los aspectos educativos que deben considerarse en la atención de tres grupos específicos de niñas y niños vulnerables: los que están en situación de calle, los trabajadores y los jornaleros migrantes, grupos  especialmente vulnerables en lo relativo a su atención educativa. Aunque aclararon éstos no son los únicos grupos de niños vulnerables.
El Dr. Carlos Rodríguez, hizo una primera aproximación al problema general de la Infancia vulnerable, destacó que se estima en más de tres millones la cantidad de niñas, niños y adolescentes que participan en diversas formas de trabajo infantil.
Expuso  que la existencia de grupos vulnerables, es una situación contradictoria tomando en cuenta que México, al igual que otros países de América Latina, cuentan con legislaciones sociales “de avanzada”, en las que se estipula, que todos los ciudadanos gozamos de diversos derechos económicos y sociales.
Pero aún más, en el caso específico de los y las niñas, existe un amplio marco jurídico nacional, así como la aprobación y ratificación de diversos tratados internacionales que consagran un conjunto de derechos de todos los niños, siendo uno de los más importantes el derecho a la educación
La privación de los derechos de los niños no se puede atribuir sólo a la falta de recursos o a la imposibilidad material de llevarlos a la práctica; en el fondo es el resultado de una cierta distribución del poder al interior de la sociedad, en la cual “las infancias vulnerables” están en la parte más baja de la pirámide social y no cuentan con poder alguno, por lo que su falta de derechos es  una consecuencia directa de la falta de voluntad política de los gobernantes.
Alertó sobre que un niño que no recibe un adecuado acceso a la educación, cuando sea adulto  puede ver mermada  su posibilidad de participación política  o su derecho a la libertad  de expresión. Ante lo que plantea que una de las contribuciones que pueden hacerse para  que se reviertan las precarias condiciones que enfrentan los niños y niñas que experimentan condiciones vulnerables, es que se promueva la exigibilidad  (o justiciabilidad) de dichos derechos.
Pero el reto, no está en promulgar nuevas leyes para evitar la exclusión del sistema educativo de niñas y niños en situación de calle o que participan en el trabajo infantil. El reto está en presionar al Estado a que cumpla con lo que las leyes actuales disponen y a que cree las condiciones necesarias  para garantizar los derechos económicos, sociales y culturales de todas las personas y, en particular, de las niñas y niños que viven en condiciones de exclusión.
En tanto que  la Dra. Teresa Rojas quien cuenta con amplia experiencia en el campo de la investigación con niños jornaleros, propone que es necesario reconocer la problemática educativa de este grupo en su integralidad, implicaciones sociales y políticas, así como la creación de políticas públicas integrales con programas intersectoriales preventivos y no sólo remediales.
Y la Dra. Van Dijk, abono a la conversación una importante reflexión sobre la necesidad de diferenciar  la explotación, del trabajo infantil el cual tendría que estar estrictamente regulado, no sólo para no satanizarlo sino además, para que no se confunda o convierta en explotación.

* Originalmente presentado en el XII Congreso Nacional de Investigación Educativa. Guanajuato, Guanajuato (México). 20 de Noviembre de 2013. 

22 de noviembre de 2013

¿Cómo fortalecer el vínculo universidad-empresa?

Arturo Cherbowski Lask, Director General de Universia México y Director Ejecutivo de Santander Universidades participó del Encuentro "Universidad y sociedad: Repensando compromisos" de la UCSJ, donde expresó, entre otras cosas, que es indispensable generar prácticas sanas y benéficas para la vinculación universidad-empresa.
En el marco del Encuentro “Universidad y sociedad: Repensando compromisos”, organizado por la Universidad del Claustro de Sor Juana, Arturo Cherbowski Lask, Director General de Universia México y Director Ejecutivo de Santander Universidades participó en la mesa “Universidad, empresa y sociedad”.
Cherbowski afirmó que “llevamos más de 20 años hablando de cómo optimizar en el país la vinculación entre la universidad y la empresa en mejores términos, cómo generamos mejores prácticas de vinculación, qué hacemos dado que la vinculación tiende a ser escasa. Quizá lo que tenemos que hacer es empezar a cambiar los términos de lo que significa la vinculación”.
En este contexto el pasado mes de agosto, Universia, en conjunto con el Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación (INIDE) de la Universidad Iberoamericana, presentó el Informe de Competencias Profesionalesen Preuniversitarios y Universitarios de Iberoamérica, donde por un lado se encuestaron estudiantes, profesores y rectores, y por el otro se encuestó a empresarios para conocer, entre otras cosas, la perspectiva que tenían sobre las competencias con las que graduaban las universidades a los alumnos. El Director General de Universia México, recordó que en los resultados de este informe “en México el 94% de los rectores encuestados, y fue una encuesta amplia y representativa, dijeron que estaban muy satisfechos o satisfechos con las competencias con las que estaban graduando a sus alumnos, mientras que apenas el 52% de los empresarios coincidieron con ello”.
Arturo Cherbowski señaló que el objetivo de enmarcar una discrepancia entre el sector académico y empresarial, como la que arroja este estudio, es evidenciar que “hay un campo de diálogo absolutamente fértil y que se debería llevar a cabo entre los empresarios y los rectores de este país, porque, en muchos casos, se está encuadrando la visión de competencias en los jóvenes, de maneras muy distintas”.
Considerando el carácter indispensable de la vinculación universidad-empresa para el desarrollo del país, Cherbowski afirma que “cualquier relación entre una universidad y una empresa, tiene que estar basada en un respeto absoluto e irrestricto a las diferencias que hacen que ambas sean tipos distintos de organizaciones, con diferentes funciones sociales, pero no solo eso, sino que por su naturaleza, tienen estructuras y procesos internos distintos que afectan su forma de decidir”.
Durante los dos días de trabajo del Encuentro “Universidad y sociedad: Repensando compromisos”, se discutieron temas enfocados a la educación y políticas públicas, a la internacionalización y Cooperación en la educación superior, el futuro de la universidad, evaluación y calidad, entre otros, en voz de destacadas personalidades del ámbito académico como la anfitriona Carmen B. López- Portillo, Rectora de la Universidad del Claustro de Sor Juana, José Narro Robles, Rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, Enrique Fernández Fasssnacht, Secretario General Ejecutivo de la ANUIES, Ricardo Raphael, del Centro de Investigación y Docencia Económica, por mencionar a algunos.

® Derechos Reservados. Originalmente publicado en Universia.

¿Qué producimos los académicos?

Por Pedro Flores Crespo*

¿Cómo contabilizar en los registros científicos un artículo escrito por 16 autores de cuatro diferentes instituciones que están ubicadas en tres países distintos? ¿Las universidades mexicanas que producen un mayor número de artículos científicos, impulsan que sus académicos publiquen en revistas internacionales? ¿La estrategia de formar “cuerpos académicos” ha impulsado la producción colectiva de textos colectivos de alta calidad? ¿Qué país de Iberoamérica registra la tasa más alta de producción científica medida por el número de artículos publicados en revistas de acceso abierto?
El Informe 2005-2011 sobre la Producción Científica de México en Revistas Iberoamericanas de Accesso Abierto en Redalyc (López, R.; Dutrénit, G.; Tinoco, I.; Aguado, E. 2013, México: Anuies-FCCyT-Inasp- UAEM) contribuye a responder a éstas y a otras preguntas con respecto a la forma en que se “produce, comunica y evalúa la investigación científica” en la región iberoamericana.
Como sabemos, Redalyc (Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal) es un exitoso “proyecto académico”, fundado en 2002, que ha ido evolucionando con el tiempo. En un principio, según Wikipedia, empezó como una “hemeroteca científica en línea y de libre acceso” y ahora también, como lo demuestra su Informe, empieza a ampliar sus actividades hacia el análisis “de la producción, la difusión y el consumo de literatura científica”.
Basándose en un conjunto de 145,515 artículos de investigación publicados en 800 revistas científicas de acceso abierto alojadas en Redalyc, se pretende saber: (1) “¿Cuáles son las características de la dinámica de la producción de los científicos mexicanos? (2) ¿Cuáles son las instituciones que más aportan a la producción científica mexicana, en qué áreas del conocimiento y cuáles son las tendencias que presentan? (3) ¿Qué revistas constituyen los principales escaparates para dar a conocer los resultados de investigación de los científicos mexicanos por área del conocimiento y sus tendencias en el periodo analizado? (4) Cuáles son los patrones de colaboración científica por área del conocimiento y su variabilidad en el periodo analizado?” Y “¿Cuáles son los resultados de las políticas de incentivos a la producción científica, tanto institucionales como nacionales, así como su correspondencia con las tendencias que presentan el resto de países de América Latina?”
Estas preguntas, como podemos observar, son de naturaleza distinta. La primera y la cuarta buscan describir el fenómeno de la producción científ ica mientras que las otras tres restantes buscan emitir juicios sobre las instituciones, revistas y políticas públicas.
Esto abre la posibilidad para el debate, pues seguramente habrá instituciones de educación superior que refuten el contenido del Informe, lo cual es muy sano dentro del ámbito universitario. Por ejemplo, ¿qué se diría si se muestra que a pesar de que la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) “alcanza la productividad más alta (5,616 artículos en redalyc.org), ésta “se ha dado a conocer prioritariamente en revistas nacionales”?
Por otra parte, ¿qué decir al conocer que el Colegio de México registra una producción que se comunica en editoriales nacionales, “donde más de 50 por ciento de los 342 artículos publicados entre 2005-2011 se dieron a conocer en alguna de las siete revistas redalyc.org editadas por esta institución”? Todo indicador debe poseer cualidades “técnicas” (e.g. validez) y “prácticas” (e.g. utilidad), como bien señalan Héctor Robles y Juan Manuel Hernández. Sin embargo, también ocurre que tales descriptores, en ocasiones, son limitados para capturar fenómenos tan complejos y amplios como el de la “producción científica”.
Esto no es para decir que el Informe de Redalyc es infructuoso, sino para señalar que detrás de los indicadores puede haber mayor información que a la primera no se advierte. Como “producción científica” también puede considerarse la publicación de libros, docencia y formación de jóvenes investigadores. Equiparar la labor científ ica con la publicación de artículos en ciertas revistas indezadas de libre acceso y alojadas en un portal electrónico puede sonar reduccionista como también lo es asumir que “lo que no se ve, no existe”.
Productividad, educación y endogamia Según el Informe, “la producción científica de nuestro país muestra un desempeño creciente, pero minoritario, respecto a otras economías del mundo”. A juzgar por el número de artículos publicados anualmente, Brasil, Portugal, India, China y Chile nos llevan la delantera. ¿Es verdad que los mexicanos no sabemos colaborar con nuestros pares? No es así. Mientras en 2005, 62 de cada 100 artículos fueron publicados en colaboración, para 2011, esta proporción ascendió a 73. ¿Es esto ref lejo de que la estrategia de conformación de “cuerpos académicos” ha dado resultado? ¿Empezará el Sistema Nacional de Investigadores a valorar el trabajo colaborativo o seguirá dividiendo entre dos el peso de un texto escrito entre pares? El ejemplo que se puso arriba sobre un artículo científico escrito por 16 autores es real y fue publicado en una de los medios más prestigiados a nivel nacional e internacional: La Revista Mexicana de Astronomía y Astrofísica de la UNAM.
Otro dato que llama la atención del reporte es que en ciencias sociales, el área educativa concentra la “producción” de artículos más alta y ésta es dada a conocer en revistas nacionales editadas por una institución diferente a la de adscripción de los investigadores. En este sentido, ¿se puede hallar la respuesta en el hecho de que la Revista Mexicana de Investigación Educativa (RMIE), perteneciente al Consejo del mismo nombre, y la Revista de la Educación Superior (Resu) de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), son publicaciones asentadas en una base interinstitucional?
De acuerdo con el Informe, ocho por ciento del total de la producción de México en revistas nacionales de ciencias sociales, lo aporta la RMIE cuya colaboración es de 39 por ciento. ¿Qué sentido tiene que los artículos de los investigadores mexicanos sean publicados “fuera de casa”? En sus conclusiones, el Informe es claro. En los últimos años, ha habido un aumento en la producción de artículos científicos alojados en Redalyc, pero, “cualitativamente”, aún se muestra cierta endogamia en cuanto al espacio de publicación.
Para concluir, es importante destacar que el reporte aquí comentado representa un esfuerzo notable por dar a conocer, de manera didáctica, una gran cantidad de información.
Segundo, contribuye a ubicar a México en el circuito global de producción científica con un referente importante – más no único – que es la producción de artículos científicos en revistas indexadas de acceso abierto. Y tercero, nos ayuda a repensar, con un fundamento, las formas en que los académicos nos organizamos para dar a conocer nuestro trabajo. Tienen razón los autores en señalar que este documento ofrece una “nueva mirada” o una “radiografía” de la “producción científica” del país y por ello, hay que celebrar su publicación y seguir examinando su contenido.


* Pedro Flores Crespo es Doctor en Política por la Universidad de York, investigador y académico del  Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación (UIA): pedro.flores@uia.mx. Síguelo en Twitter: @flores_crespo. Originalmente publicado en Campus Milenio.

21 de noviembre de 2013

México tiene más de tres millones de niños en situación vulnerable

En México, más de tres millones de menores viven en condiciones de vulnerabilidad por trabajar desde edades tempranas o laborar en el campo. Debido a la pobreza, origen étnico, salud, edad o género padecen exclusión social para satisfacer sus necesidades básicas, advirtieron académicos y expertos en el XII Congreso de Investigación Educativa.
Enfrentan marginación e indefensión para gozar de las libertades y derechos fundamentales de la infancia establecidos en la Constitución, leyes nacionales y tratados internacionales, como la posibilidad de ir a la escuela o acceder a una vida digna, coincidieron en el panel Infancias vulnerables y acceso a la educación: niños jornaleros, niños de la calle y trabajadores, del programa de conversaciones educativas.
En la sala A del Centro de Convenciones de Guanajuato, Elvia Taracena, académica de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Iztacala de la UNAM, dijo que estos colectivos requieren programas y estrategias de reinserción social ajustados a sus recursos y condiciones de vida.
Ahí, Teresa Rojas, académica de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), refirió que en el país 500 mil niños menores de 14 años desempeñan labores agrícolas, de limpieza, recolección o transporte de productos. Del total, el sistema educativo sólo atiende a cinco de cada 100 menores. Sus derechos no son protegidos ni respetados, recalcó.
“Es urgente una política pública integral para garantizar su acceso a servicios básicos de alimentación, salud, educación y erradicación del trabajo infantil”, estableció la especialista.
Por su parte, Silvia van Dijk, profesora de la Universidad de Guanajuato (UGTO), consideró que la inclusión laboral de los menores debe ser regulada con rigor para no dar lugar a explotación infantil. Es necesario dejar de satanizar el trabajo de este sector y crear escuelas especiales para una población diversa, recomendó.
En tanto, Carlos Rodríguez, de la Universidad Iberoamericana (UIA), sostuvo que, ante el incumplimiento de la legislación en materia de trabajo infantil, se deben crear mecanismos jurídicos para garantizar el ejercicio de los derechos relacionados. “El reto es establecer condiciones mínimas de bienestar para estos grupos vulnerables”.
El desarrollo de competencias del siglo XXI en contextos de desigualdad y exclusión en América Latina plantea desafíos complejos para la educación. El papel de los profesores debe ser repensado y éste es uno de los mayores desafíos de la región, afirmó Denise Vaillant, del Observatorio Internacional de la Profesión Docente.
Al impartir la conferencia magistral Formación, regulaciones y desarrollo profesional docente en América Latina: tendencias y desafíos, aludió a la necesidad de una selección rigurosa de quienes ingresan a estudiar carreras magisteriales, de acreditar instituciones y programas de formación inicial, así como de diseñar programas sólidos de educación continua relacionados con el trabajo cotidiano en las escuelas.
La articulación entre formación, desempeño y evaluación es un tema relevante en esta región y una condición para diseñar políticas públicas en la materia, concluyó.

® Derechos Reservados. Originalmente publicado en Zona Franca.

20 de noviembre de 2013

Educación, desigualdad social y alternativas de inclusión

Por Osiris Martínez*

En la presentación del Estado del conocimiento "Educación, desigualdad social y alternativas de inclusión", la coordinadora del documento final destaca que para la elaboración de dicho informe fue necesario reconocer que hay formas, métodos y espacios educativos que parten desde abajo, que tienen como origen el reconocimiento de que México es un país desigual, además de que fue necesario reconocer que la colectividad es un núcleo educativo  que es necesario mirar, analizar y comprometerse a impulsar.
Además, la misma autora hace énfasis en la necesidad de mirar estas experiencias educativas como fuentes de esperanza y como ejemplos reales de la lucha contra la desigualdad. 
Este documento está compuesto por los siguientes subtemas: 1) El derecho a la educación; 2) La familia; 3) Las organizaciones sociales y la educación; 4) Educación de personas jóvenes y adultas; y 5) La educación y el mundo del empleo.
La elaboración de cada uno de estos subtemas estuvo a cargo de diferentes investigadores de diversas instituciones, los cuales, en esta ocasión, hicieron una presentación mínima de cada una de las partes que componen este "Estado del arte".
Por ejemplo, el capítulo referente al "Derecho a la educación" destaca la innovación de esta temática, la cual se ha incorporado a la luz de las diferentes discusiones del campo normativo sobre la educación como una exigencia social que más allá de la cobertura trasciende hasta ámbitos de calidad y equidad.
En el tema de "Familias y educación" la autora Osiris Martínez del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Investigación de la Universidad Iberoamericana, destaca que, si bien es cierto, es  la tercera vez que se incluye en los estados de conocimiento está temática, lo nuevo es que en esta edición se reconoce la diversidad y complejidad alrededor del concepto de familia y se exploran otras definiciones más allá de aquella normativa de "Familias biparentales" e incluso se extiende hasta la definición de "familias y comunidad".
Además, en este mismo campo temático, se hace énfasis en el reconocimiento de las familias como parte del proceso educativo que establecen relaciones diferentes con la escuela e incluso son capaces de generar procesos de participación social y educación cívica y en este sentido, la misma autora, menciona que en este capítulo justo se problemática sobre los límites de la participación y se abre un debate sobre el impacto de la misma en el "hecho educativo".
Toda esta información, proviene de la investigación documental sobre el tema en fuentes como internet y diversos archivos bibliográficos. 
En el subtema "Organizaciones sociales y educación" se destaca la importancia de la colectividad como un espacio educativo en el que la construcción del "nosotros “como sujeto de la educación aporta nuevas metodologías y formas diversas de educar. Las organizaciones como agentes educativos, son también, cuerpos colectivos de resistencia que caminan desde abajo ofreciendo alternativas a las diferentes problemáticas. En este capítulo se hace in llamado a que los políticos y en general los tomadores de decisiones en educación reconozcan a las organizaciones como aliados para avanzar en la mejora de la educación y no como enemigos a los que hay  que criminalizar. 
En su capítulo sobre "Jóvenes y educación para adultos" se habla de la necesidad de  generar nuevas estrategias para sustituir a aquellas que no han resultado y fortalecer aquellas si han dado frutos para atender a esos  32 millones de mexicanos que aún están en estado de rezago.
Por último, en el subtema de "Educación y el mundo del empleo" hablo de la necesidad de generar estrategias de impulso al empleo y destacó la importancia de reconocer la precariedad de los empleos en los que ingresan los jóvenes.
En conclusión, el "Estado del arte sobre Educación, desigualdad social y alternativas de inclusión" da cuenta de la situación de desigualdad en la que se encuentra México al mismo tiempo que abre un debate sobre las opciones para combatirla.

* Co-autora de la investigación. Originalmente presentado en el XII Congreso Nacional de Investigación Educativa. Guanajuato, Guanajuato (México). 20 de Noviembre de 2013.

Panorama de la inserción laboral de los universitarios en México

En el marco de las ponencias presentadas dentro de la temática de Inserción laboral y movilidad social en la globalización en el XII Congreso Nacional de Investigación Educativa, se presentó el trabajo titulado "
Panorama de la inserción laboral de los universitarios en México" de Berenice Alfaro, Pilar Padilla y Carlos R. Rodríguez Solera. Se trata de un estudio descriptivo, retrospectivo y transversal que analizó los microdatos del cuestionario ampliado del Censo 2010, para indagar si la educación superior contribuye a la movilidad social. Los autores muestran la existencia de una dificultad para que los egresados universitarios se incorporen a actividades productivas para las cuales fueron formados, situación que afecta más a los jóvenes y a las mujeres. Los resultados arrojados indican que casi una cuarta parte de los egresados universitarios se encuentran en situación de subutilización invisible (subempleados y sobrecalificados). Los hombres suelen insertarse en mayor proporción que las mujeres en condiciones de sobrecalificación; mientras que las mujeres se insertan más en condiciones de subempleo (actividades para las cuales era necesaria una carrera universitaria, pero trabajan menos de 8 horas a la semana).
El estudio concluye que la educación superior si está permitiendo que los jóvenes se inserten al mercado laboral, pero en trabajos precarios y en condiciones de sobrecalificación y subempleo.

Carlos Rafael Rodríguez Solera es Doctor en Ciencias Sociales, investigador y académico del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación (UIA). 

19 de noviembre de 2013

Dificultades que enfrentan en su primer año universitario los jóvenes provenientes de estratos socioeconómicos pobres

Por Adriana Rodríguez Fernández*

El trabajo "Dificultades que enfrentan en su primer año universitario los jóvenes provenientes de estratos socioeconómicos pobres", de las autoras Adriana Rodríguez y Marisol Silva, aborda una problemática poco estudiada en México: las trayectorias de estudiantes pobres y en particular el primer año de estas, sobre esto, mencionan que: "a pesar de que es un tramo crítico en la trayectoria estudiantil, el tema no se ha posicionado con la fuerza necesaria en la agenda de investigación ni en el diseño de jóvenes más pobres".
Es una investigación que se llevó a cabo en la universidad intercultural del Estado de México y en la Universidad tecnológica de Nezahualcoyotl que tuvo por objetivos: 1) analizar los procesos más relevantes que caracterizan el primer año universitario de los jóvenes provenientes de estratos socioeconómicos pobres y relevar sus principales dificultades; y 2) revisar el concepto de equidad educativa en la atención al acceso, para poner de relieve la importancia de la permanencia y la obtención de resultados significativos.
El estudio recupera las experiencias de los estudiantes creadas para facilitar la incorporación de la población que tradicionalmente fue excluida de este nivel educativo. El enfoque de la investigación es mixto se aplicó una encuesta y se desarrollaron grupos focales.
El estudio arrojó lo siguiente:
•Las dificultades del primer año se agudizan entre los jóvenes más pobres.
•Muchas limitaciones responden a factores externos a la escuela como la precariedad económica y limitado capital cultural.
•Otras de estas limitaciones provienen de un ambiente institucional que lo está diseñado para atender eficazmente las necesidades particulares de esta población .
•En el primer año, deben de aprender el rol de "estudiantes universitarios" y para esto requieren un soporte institucional especializado sin embargo, no lo encuentran en las prácticas educativas, en la interacción con los profesores ni en el ambiente social.
A manera de conclusiones, las autoras recomiendan que para reajustar la oferta educativa y las necesidades de los jóvenes es necesario echar a andar programas de equidad y calidad ya que sólo así la educación será una verdadera vía para la expansión de capacidades y el desarrollo humano.

* Co-autora de la investigación. Originalmente presentado en el XII Congreso Nacional de Investigación Educativa. Guanajuato, Guanajuato (México). 19 de Noviembre de 2013.

14 de noviembre de 2013

La “fábrica de genios” del maestro Sergio Juárez

Por Carlos Rafael Rodríguez Solera*


En un mundo repleto de malas noticias, de vez en cuando llega una buena, que nos permite mantener viva una luz de esperanza.
Matamoros es un lugar del que estamos acostumbrados a leer reportajes de muertos, balaceras y crímenes de todo tipo. Pero hace unos días vino de ahí una noticia sorprendente: en medio de la pobreza, una niña de 12 años obtuvo la calificación más alta en matemáticas en la prueba ENLACE.
Tal logro pudo haber pasado inadvertido, a no ser por el artículo de la influyente revista Wired, que puso a Paloma Loyola en su portada y la presentó como la Steve Jobs del futuro.
“Genios hay en todas partes” dijo Paoli Bolio en el programa Primer Plano, cuando se comentó el caso el 28 de octubre de este año, pero, como bien le respondió Lorenzo Meyer, lo sorprendente de esta historia no es sólo la indudable capacidad de Paloma, sino también el extraordinario trabajo de su maestro.
Además de la “niña Jobs”, otros nueve alumnos del mismo grupo atendido por el maestro Sergio Juárez, son parte del selecto grupo que obtuvo las calificaciones más altas en la mencionada prueba.
Pronto esta historia se olvidará y los medios pasarán a ocuparse de otra "curiosidad" que llame la atención del público. Sin embargo, antes que eso ocurra, es importante rescatar algunas reflexiones generales sobre lo que podemos aprender de esa experiencia. 
Algo está haciendo el profesor Juárez para producir “genios” a voluntad y eso que hace debería ser de interés para autoridades e investigadores que nos dedicamos a buscar cómo mejorar la calidad y la equidad educativa, no porque se busque crear “genios”, como se calificó en la prensa el caso de alumnos con rendimientos sobresalientes, si no porque su práctica puede mostrarnos alternativas para mejorar la educación de todos los niños.
El salto a la fama de Paloma Loyola ha hecho que muchos medios de comunicación se interesaran en averiguar cómo hizo el maestro Juárez para que sus alumnos obtuvieran tan extraordinarios resultados.
Como se desprende de esa amplia cobertura periodística, el maestro Sergio Juárez se dio cuenta que había que hacer algo diferente a lo que prescriben los planes y programas de la SEP. 
El maestro Juárez buscó métodos de enseñanza innovadores que pudiera aplicar a sus alumnos. Leyó sobre lo que se hacía en otros países como Finlandia o Japón y trató de adaptar a su práctica lo que aprendía de esas experiencias.
Fue así como conoció los planteamientos del profesor hindú Sugata Mitra, quien propuso un método de enseñanza que estimula la participación activa de los estudiantes en su proceso formativo.
Mitra desarrolló este enfoque a partir de una primera experiencia de lo que hoy se conoce como el “experimento del agujero en la pared”.
En 1999, Mitra trabajaba en una compañía de Nueva Delhi que capacitaba a desarrolladores de software. Su oficina estaba al lado de un barrio pobre. Un día, decidió poner una computadora haciendo un hoyo en una pared que separaba al edificio de la barriada. 
Tenía curiosidad por ver lo que harían los niños con el aparato, si no se les daba ninguna instrucción. Para su sorpresa, los niños rápidamente descubrieron la forma de utilizar la máquina.
Esta experiencia llevó a Mitra a crear el sistema “Ambiente de Aprendizaje Auto-organizado”, conocido como SOLE, por sus siglas en inglés. Un procedimiento que rompe con el papel tradicional del maestro como poseedor del conocimiento.
En el método de Mitra, el maestro lanza una pregunta que genere interés y estimule la creatividad. Los niños trabajan en grupos pequeños y, con ayuda de Internet, buscan información para responder las interrogantes. Luego, los alumnos comparten sus historias de cómo descubrieron las respuestas. 
Aunque Mitra sostiene que el desarrollo de la informática ha permitido un estilo de aprendizaje que no era posible antes, su método demuestra algo que los educadores han intuido desde siempre: dejar que los niños persigan sus propias inquietudes, agudiza su deseo de aprender.
Es posible que habrá investigaciones y tesis de posgrado que van a tratar de explicar cómo ha hecho el maestro Sergio Juárez, para que estudiantes en las peores condiciones de pobreza tengan un logro académico mucho más alto que los alumnos de las más exclusivas escuelas particulares.
Aunque todavía no tengamos los resultados de una investigación de ese tipo, hay varias cosas que saltan a la vista. 
Una es que el profesor Juárez logró que sus alumnos alcanzaran esos niveles de aprendizaje sin contar con un peso más que otros maestros que trabajan en condiciones similares, por lo que su éxito no es atribuible a que le destinaran una gran cantidad de recursos.
Otra es que los estudiantes del maestro Juárez y él mismo, como lo relatan las crónicas periodísticas, provienen de un lugar caracterizado por la pobreza extrema, por lo que, en este caso, el contexto socioeconómico no fue un factor determinante para impedir que los alumnos aprendan.
Por último y quizá lo más importante, el maestro Juárez y sus estudiantes no tuvieron laboratorios de cómputo u otros recursos sofisticados, lo que no impidió que adoptara enfoques que han demostrado ser exitosos en otros contextos. 
Con su “fábrica de genios” el maestro Sergio Juárez demostró que no se trata de copiar paso a paso un método de enseñanza, como quien sigue una receta, sino que, lo más importante, es adoptar una concepción distinta de la educación, en este caso una que promueve, estimula y respeta la creatividad de los alumnos.

Carlos Rafael Rodríguez Solera es Doctor en Ciencias Sociales, investigador y académico del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación (UIA). Originalmente publicado en Campus Milenio.

6 de noviembre de 2013

Especialistas dialogan en IPN sobre la formación de egresados con calidad y competitividad

Con el propósito de reflexionar sobre la importancia del quehacer académico en la formación de egresados de alta calidad y competitividad profesional, inició la 30ª Semana Interdisciplinaria de la Unidad Profesional Interdisciplinaria de Ingeniería y Ciencia Sociales y Administrativas (UPIICSA) del Instituto Politécnico Nacional (IPN), que culminará el próximo viernes 8 de noviembre.
Durante la ceremonia inaugural que estuvo a cargo de Emmanuel Merchán Cruz, Director de Educación Superior del IPN, y que lleva por título Calidad y Competitividad Académica, el Director de UPIICSA, Pedro Azuara Rodríguez, señaló que desde 1984 este plantel politécnico celebra la 30ª Semana Interdisciplinaria con la participación de investigadores, directivos y destacados representantes de los sectores público, privado y social, quienes dialogan sobre propuestas de solución a problemas de actualidad con un enfoque científico, académico e interdisciplinario.
“Desde sus orígenes, en el año de 1972, la UPIICSA ha mantenido una fuerte vinculación con el sector productivo a través de convenios, acuerdos y servicios que se ofrecen para resolver problemas de carácter técnico y administrativo, y es gracias a la sólida formación académica y a su destacado desempeño profesional, que los egresados de esta escuela tienen una gran aceptación en el mercado laboral”, destacó su director.
Para dar inicio al ciclo de conferencias, el doctor Carlos Artemio Coello Coello, investigador del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) del IPN, explicó que a través de la historia la evolución natural ha sido vista como un proceso de aprendizaje, que hoy en día se trata de emular a través de la simulación del proceso de la evolución de las especies mediante computadoras.
Con el tema Introducción a la computación evolutiva: las computadoras aprenden de la naturaleza, el Premio Nacional de Ciencias y Artes 2012 explicó que los algoritmos evolutivos, todavía en desarrollo, son conceptualmente simples, fáciles de paralelizar y robustos; sin embargo, suelen resultar en un alto costo computacional al requerir de muchas evaluaciones.
Entre los invitados a la 30ª Semana Interdisciplinaria se encuentran el investigador Francisco Venegas Martínez, de la Escuela Superior de Economía del IPN; el subdirector de Evaluación de la Dirección de Posgrado del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), Arturo Gutiérrez Islas; el investigador Omar Solorza Feria, del Cinvestav; el director de Enfoque Noticias NRM Comunicaciones, Leonardo Curzio, así como el profesor e investigador Pedro Flores-Crespo, del INIDE de la Universidad Iberoamericana.
Los paneles de expertos y las mesas redondas que tendrán lugar a lo largo de la semana tratarán temas como Enfoque interdisciplinario a la Calidad y Competitividad en el IPN; Expectativa de la Ingeniería Industrial: Cadena de suministro; Expectativas de la Administración Industrial; Evaluación en las organizaciones; La competitividad de los egresados en el campo de la informática, y Expectativas de la Ingeniería en Informática.
También se abordarán los temas Expectativas en la Licenciatura en Ciencias de la Informática; Enfoque Interdisciplinario a la Calidad y Competitividad: Tendencias e Innovación Tecnológica, así como Expectativas de la Ingeniería en Transporte y de la Ingeniería en Sistemas Automotrices, entre otros.
Adicionalmente se realizan actividades culturales, mesas de análisis, una muestra histórica por el 50 Aniversario de la Gaceta Politécnica, así como una exposición en la que participan empresas y organizaciones invitadas y de las diversas áreas que conforman a la UPIICSA, con la finalidad de dar a conocer avances científicos y tecnológicos, además de mostrar a la comunidad sus productos y servicios.
Previo a la inauguración y como parte de los festejos por el 41 Aniversario de la fundación de la UPIICSA, representantes del Ejército Mexicano llevaron a cabo en la explanada de la escuela la ceremonia de incineración de Bandera y entrega del nuevo Lábaro Patrio a la escolta de la Unidad Profesional Interdisciplinaria de Ingeniería y Ciencias Sociales y Administrativas.
En la ceremonia de inauguración también estuvieron presentes José Javier Roch Soto, Director de la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica, Unidad Ticomán, y por parte de la UPIICSA, Ana María Lagunes Toledo, subdirectora Académica; Gustavo Mazcorro Téllez, jefe de la Sección de Estudios de Posgrado e Integración Social, y Ernesto García García, coordinador ejecutivo de la 30ª Semana Interdisciplinaria.


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 Derechos Reservados. Originalmente publicado en Vocero.

4 de noviembre de 2013

El laberinto de la desigualdad. Discusiones conceptuales sobre equidad educativa

Por Carlos Rafael Rodríguez Solera*

1. Introducción
El debate sobre cómo mejorar la calidad y la equidad de la educación en México, está en primer lugar de lo que Oszlak y O´Donnell (1981) llaman la agenda de los asuntos públicamente importantes y, en este contexto, las investigaciones sobre el papel que juega la educación como mecanismo de movilidad social tienen hoy una recobrada vigencia.
Sin embargo, el interés del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación en esta problemática, trasciende con mucho este renovado interés coyuntural en el tema.
El INIDE ha sido uno de los principales espacios de discusión que existen en México sobre el tema de la equidad educativa,  gracias al trabajo pionero del doctor Carlos Muñoz izquierdo y de otros destacados investigadores, quienes han desarrollado trabajos de gran impacto en la comunidad científica, cuyo núcleo central han sido las complejas relaciones entre educación y equidad y, en particular, sobre la forma en que la educación en sus diversas modalidades y niveles puede contribuir a la movilidad social.
Esta línea de investigación ha permitido que se constituya lo que Lakatos (1989) llama un programa de investigación científica, o sea una secuencia de desarrollos conceptuales y de investigaciones empíricas, que se caracterizan por exhibir una continuidad reconocible, en la que los investigadores que se adhieren a dicho programa trabajan en torno a un núcleo central común.
A pesar de mi reciente incorporación al INIDE y a la Ibero, desde hace varios años he venido trabajando en temas que se relacionan con este programa de investigación. En este tiempo he tenido que lidiar con algunos problemas teóricos y metodológicos que quizá son similares a los que ustedes han tenido que abordar en sus propias investigaciones, por lo que esta mañana no quiero venir a dictar cátedra, sino a compartir con todos ustedes algunas reflexiones que han surgido de esa práctica, con el fin de establecer un diálogo entre colegas, que considero que puede ser mutuamente provechoso.

2. El problema de la equidad
Los que estudiamos el tema del origen y consecuencias de las desigualdades educativas, para emplear el título de uno de los libros del Dr. Muñoz Izquierdo (1996), siempre debemos enfrentarnos al problema de cómo medir cuánta equidad educativa existe en una sociedad y, si estamos comparando dos o más países, estados o municipios, debemos contar con un criterio para establecer cuáles naciones o entidades son más o menos equitativas en educación.
En temas económicos existe un problema similar y hay muchos  estudios sobre la distribución del ingreso con abundantes estadísticas que buscan demostrar la desigualdad que existe en  nuestro país en cuanto a la distribución de la riqueza. Por ejemplo, en un artículo publicado en 2012 se dice lo siguiente:
Si distribuimos a todas las familias mexicanas en 10 grupos iguales, ordenadas según su ingreso desde las que menos percibieron hasta las que más percibieron lo que se conoce como ordenar por deciles”—, tenemos que el 10% más pobre, es decir el primer decil, tuvo una percepción media de 2 mil 149 pesos mensuales. En el otro extremo, el 10% de las familias más ricas el decil más alto tuvo una percepción promedio de 41 mil 927 pesos mensuales, casi 20 veces más que los más pobres. (Negrete, 2012).
En muchos artículos, este tipo de  datos se presentan como el argumento auto evidente de que en México existe una mala distribución del ingreso. Pero no hay nada en los datos, por sí mismos, que nos permitan calificar una distribución como buena o mala.
En este caso es claro que no todas las familias mexicanas ganan lo mismo, por lo que existe desigualdad, pero es posible que en ningún país del mundo todas las personas o familias tengan ingresos igualitarios. Por ello, el problema fundamental es cómo calificar esa desigualdad y, en particular, cómo diferenciar entre los conceptos de igualdad y equidad.
Si en lugar de analizar la distribución en deciles, empleáramos una medición más elaborada, como el Índice de Gini, el problema persiste, pues las mediciones permiten establecer el grado en que se presenta un atributo, pero el análisis que los investigadores podemos hacer de esos datos depende de consideraciones teóricas.
Ante datos como los comentados se pueden plantear muchas preguntas: El hecho de que el decil más alto gane más de $40,000 ¿Es bueno o es malo? La relación 20:1 entre el décimo y el primer decil ¿Es equitativa o no lo es? Si no lo es ¿Por qué? Si tuviéramos que recomendar cómo constituir una sociedad equitativa ¿Cuál sería la meta?
Cuando analizamos la distribución de cualquier bien, ya se trate del ingreso o de la educación, siempre surgen varias preguntas cruciales:
¿Cuánta desigualdad es aceptable y en qué momento los niveles de desigualdad se vuelven intolerables?
¿Hay formas o niveles de desigualdad que son inevitables?
¿Hay ciertos tipos de desigualdad que son necesarios?
¿Cuáles formas de desigualdad se deben combatir y cuáles se pueden aceptar?
¿Existen desigualdades que se deben promover, o toda forma de desigualdad es igualmente nociva?
Y, finalmente, quizá la pregunta más importante de todas:
¿Cuáles formas de desigualdad son justas y cuáles son injustas?
En estas encrucijadas conceptuales, la respuesta a una pregunta nos conduce a varias interrogantes y cada posible contestación nos puede llevar a su vez a otras tantas preguntas.
Esta mañana los invito a entrar durante unos minutos en este laberinto, para emprender la aventura intelectual de repasar las respuestas que algunos grandes científicos sociales han dado a estos problemas, un ejercicio que nos puede  ayudar a identificar las alternativas analíticas que tenemos, ante los grandes retos que hoy nos plantea la educación en México.

3. Desigualdad e inequidad
Un primer paso en este laberinto nos lleva a distinguir entre  “desigualdad” e “inequidad”.
La desigualdad se refiere a diferencias que existen entre las personas que son inevitables y que, por tanto, nos gusten o no, no son susceptibles de ser cambiadas con acciones humanas; la inequidad se refiere a desigualdades nocivas, evitables y que por lo general pueden considerarse como “injustas” y que sí pueden  cambiarse mediante acciones que se pueden ejecutar con los medios económicos y tecnológicos disponibles.
A continuación se describen los esfuerzos que se han hecho por distinguir ambos conceptos.
3.1 Primera estrategia: Distinguir entre distintos tipos de desigualdad. Juan Jacobo Rousseau fue uno de los primeros pensadores en abordar de manera sistemática este problema. En el siglo XVIII este autor plantea que se debe hacer una distinción entre la desigualdad de origen natural y la de origen social.
Para Rousseau no se puede negar que exista una desigualdad de origen natural, sin embargo, decía que este tipo de desigualdad no cuenta, pues consideraba que no existen diferencias naturales significativas entre los seres humanos.
Este autor sostenía que la desigualdad que puede ser nociva y que por tanto debe evitarse es la desigualdad de origen social; una idea que ya había sido expuesta por Thomas Hobbes en el siglo XVI y por John Locke en el siglo XVII, quienes también defendieron la idea de que las personas eran iguales en estado natural y que la desigualdad era resultado de la vida en sociedad (Béteille, 1983).
Esta primera distinción entre la desigualdad de origen natural y social, abrió una nueva perspectiva para abordar el problema de cuáles desigualdades son evitables y cuáles no lo son y para  establecer un criterio para distinguir entre desigualdades justas e injustas.
Por principio, las desigualdades de origen natural no son susceptibles de modificación por acciones humanas o por políticas públicas, las que sí se pueden modificar son las desigualdades de origen social.
La desigualdad nociva, la que hay que combatir, no es la que se origina en diferencias de destreza o talento individual, si no la que él llama la desigualdad política que es establecida, o al menos autorizada, mediante el consenso de las personas.
3.2 Segunda estrategia: enfocarse en el procedimiento que se emplea para constituir una estructura de desigualdad. Debido a que las diferencias individuales (naturales o no) hacen que el ideal de una sociedad plenamente igualitaria sea una utopía imposible de alcanzar en la práctica,  no hay que evaluar cuánta desigualdad existe, si no cómo ésta se estructura.
De acuerdo con Durkheim, dado que no se puede decretar la igualdad en los resultados,  la única igualdad que se puede promover es la igualdad en las condiciones exteriores de lucha, o sea, la igualdad de oportunidades.
La posición de ese  sociólogo francés, ilustra muy bien la solución liberal democrática del problema de la desigualdad. Una sociedad es considerada como justa, no cuando todos llegan a ser iguales, si no cuando todos han tenido las mismas oportunidades de competir y, por tanto, las desigualdades que se observan son justas, legítimas e inevitables, en tanto que son la expresión de las diferencias en capacidades y talentos individuales, imposibles de eliminar.
La búsqueda de una sociedad igualitaria que proponía el socialismo no se pensaba que fuera viable por dos razones:
Se considera como una meta imposible de alcanzar.
Cuando se ha intentado, ha provocado una restricción de la libertad.
Un sistema político se considera como democrático dependiendo del procedimiento que emplee para la elección de los gobernantes. Una competencia deportiva se considera como justa, si todos los atletas compiten en las mismas condiciones, o sea si se han eliminado todos los factores externos que podrían darle ventaja a un contendiente.
De forma similar,  la desigualdad económica o educativa se consideraría como justa si se han eliminado todas las influencias externas, para permitir que afloren los talentos individuales. En caso contrario, se trataría de una forma de inequidad, puesto que los resultados que se observan no se originaron respetando el principio de la igualdad de oportunidades.
3.2 Tercera estrategia: Promover la igualdad en un solo aspecto. De acuerdo con Amartya Sen, toda noción de equidad descansa siempre en una concepción normativa, que implica definir cuál es la igualdad fundamental que se debe promover. Para Sen, esta escogencia se vuelve indispensable, debido a la imposibilidad práctica de promover varios tipos de igualdad de manera simultánea y a que, de hecho, la promoción de una forma de igualdad supone aceptar o incluso promover otras formas de desigualdad (Sen, 1987).
Una vez definido el tipo de igualdad que se busca, todas las otras formas de desigualdad que pueden existir se consideran como justificables, debido a que pueden ser inevitables o hasta necesarias, para alcanzar la igualdad en aquel aspecto que se considera como fundamental.
¿Cuál es la igualdad fundamental que las sociedades modernas promueven en el caso de la educación básica?
Varios autores europeos como Grisay, Demeuse, Crahay y Monseur, (citados por Egrees, 2005) han intentado responder esta pregunta.  Aunque el debate es muy rico y las opciones que estos autores plantean son más amplias, me interesa destacar tres alternativas.
Igualdad de oportunidades. Se busca que los niños con distintas habilidades cognitivas desarrollen su potencial. Supone identificar el potencial de cada alumno y canalizarlo a distintos tipos de escuelas, por lo que implica aceptar la desigualdad de trato.
Igualdad de trato. Busca que todos los niños reciban una educación de calidad similar. Implica aceptar la desigualdad de logro, porque los que tengan mayores habilidades cognitivas pueden alcanzar un mayor aprovechamiento escolar.
Igualdad de logro. Busca que todos los niños tengan similares niveles de logro educativo en educación básica, pues se considera que en ese nivel todos tienen la capacidad de aprender si se les da la atención que requieren. Implica aceptar la desigualdad de trato, porque los alumnos con distintas habilidades y ritmos de aprendizaje deben recibir un trato diferenciado, para permitirles alcanzar el nivel de logro que se establezca como mínimo.
A pesar de las distintas concepciones sobre cuál debe ser la igualdad fundamental en educación y por tanto, sobre cuál debe ser la equidad educativa que se promueva, hay algo que todas las concepciones tienen en común:
En todos los casos la calidad educativa que recibe un alumno debe estar desligada del nivel económico y cultural de la familia de la que provenga. En dos de esas posiciones se admite la idea de desigualdad de trato y por lo tanto se acepta como legítimo que se impartan distintos niveles de calidad educativa, pero esto nunca se liga al nivel socioeconómico,  cultural o educativo de la familia del alumno.
En síntesis, para promover cualquier tipo de equidad educativa, es imperativo que se rompa el vínculo que ata el logro escolar de un estudiante con su origen social. 

4. Equidad educativa en México
A partir de las discusiones anteriores se puede elaborar una propuesta para el estudio de la equidad educativa en México.
Si se siguen los planteamientos teóricos de Amartya Sen, para abordar el estudio de la equidad educativa en México se debería definir primero cuál es la igualdad fundamental que habría que promover, algo en lo que todavía no se ha dado una discusión profunda que permita llegar a un consenso.
No obstante, aunque se pueda hacer énfasis en alguno de los aspectos mencionados en el apartado anterior, en el caso de la educación no se puede escoger sólo un aspecto y descuidar los demás.
Coleman, en un artículo publicado mucho antes (1968) de los planteamientos de Sen, propone el siguiente experimento mental:
Supongamos que hay un sistema de educación pública en el que existen escuelas de educación básica que operan sólo una hora a la semana,  a las que asisten niños que provienen de todas las clases sociales, estas escuelas cumplen con lo previsto en la igualdad de trato, pues que son gratuitas, tienen un curriculum común y ningún alumno es excluido. Sin embargo, su efecto en la equidad educativa podría ser mínimo. Las familias de clase media y alta podrían contratar tutores o enviar a sus hijos a escuelas privadas para complementar su educación, lo que provocaría severas desigualdades en los resultados.
De esto se deduce que no sólo es importante preocuparse por la calidad, ya sea que se trate de buscar igualdad de oportunidades, de trato o de logro, si no también hay que considerar la cantidad de la educación que se imparte.
Considerando lo anterior, en el caso de México, si queremos evaluar hasta qué punto se ha avanzado en el objetivo de promover la equidad en la educación básica, se podría partir de dos criterios fundamentales:
Cantidad de la educación recibida. Toda la población debe haber recibido al menos la educación básica obligatoria prevista en la legislación nacional.
Grado de desvinculación del logro educativo con el origen social. El nivel educativo y el aprovechamiento escolar de las personas deben ser independientes de las características socioeconómicas y culturales de su familia de origen.
En otras palabras, una situación de plena equidad educativa se alcanzará cuando no haya nadie debajo del umbral de la educación obligatoria definida en la legislación nacional y cuando el logro académico de las personas no esté asociado a su origen social.
Sólo así podemos llegar a construir una sociedad en la que, como lo planteara Passeron (1983), el hijo del ministro tenga tantas oportunidades de ser barrendero, como las que tenga el hijo del barrendero de ser ministro.

Referencias
Béteille, André. (1983). The Ideal of Natural Inequality and other Essays. Delhi: Oxford University Press.
Coleman, James (1968). “The Concept of Equity of Educational Opportunity”. Harvard Educational Review. Vol 38, N°1, 1968.
Durkheim, Emile (1973). De la división del trabajo social. Editorial Schapire, Buenos Aires.
EGREES, European Group of Research on Equity of the Educational Systems. (2005). Equity of the European Educational Systems. A set of indicators. Department of Theoretical and Experimental Education. University of Liège (Ed.)
Lakatos, Imre. (1989). La metodología de los programas de investigación científica. Madrid: Alianza Universidad.
Muñoz Izquierdo, Carlos (1996). Origen y Consecuencias de las desigualdades educativas. Investigaciones realizadas en América Latina sobre el problema. Fondo de Cultura Económica, México, D.F.
Negrete Rovira, Miguel del Castillo (2012). La distribución del ingreso en México. Este País. N° 252, abril, 2012. México D. F.
O'Donnell, Guillermo y Óscar Oszlak. (1981). Estado y políticas estatales en América Latina: hacia una estrategia de investigación. Buenos Aires: Publicado por el Centro de Estudios de Estado y Sociedad (CEDES).
Passeron, Jean-Claude. (1983). La teoría de la reproducción social como una teoría de cambio: una evaluación crítica del concepto de "contradicción interna". Estudios Sociológicos del Colegio de México, 1(3).
Rousseau, Jean-Jacques. (1997). El origen de la desigualdad. México D.F.: Fondo de Cultura Económica.

Sen, Amartya. (1987). Equality of What? In John Rawls (Ed.), Liberty, equality and law. Selected Tanner Lectures on Moral Philosophy. Salt Lake City: University of Utah Press.
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* Carlos Rafael Rodríguez Solera es Doctor en Ciencias Sociales, investigador y académico del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación (UIA).